JACK EL DESTRIPADOR 1: EL REINO DEL HORROR




Entre el verano y el otoño de 1888, en la zona más al este de Londres (el llamado East End, alrededor del barrio de Whitechapel) se produjeron una serie de asesinatos de mujeres que inicialmente fueron atribuidos a un único autor, llamado en términos genéricos “El asesino de Whitechapel”. Hasta un total de once asesinatos podrían ser de la serie, si bien como plantea Phillip Sugden3, uno de los autores mejor considerados en este campo, los crímenes del mismo autor fueron “al menos cuatro, probablemente seis, sólo posiblemente ocho”.

Oficialmente, la mayoría de los Ripperólogos o investigadores de los crímenes de Whitechapel, le atribuyen sólo cinco de los asesinatos, las llamadas cinco víctimas canónicas, aunque recientemente ha ido cobrando cada vez más fuerza la idea de que Martha Tabram (asesinada la madrugada del 7 de agosto de 1888), que recibió 39 puñaladas en tórax, abdomen y zona genital, pudo haber sido el primero de sus crímenes. En Whitechapel y los barrios adyacentes como Spitalfields, era donde vivían -casi siempre en albergues miserables- las clases más humildes de la sociedad victoriana y allí los delitos contra la propiedad, las agresiones y las peleas eran frecuentes. Las cinco víctimas canónicas pertenecían al segmento más pobre y desfavorecido de esas clases; prostitutas y alcohólicas, varias de ellas estaban además enfermas:

1. Mary Ann Nichols (Polly Nichols); hallada muerta en la madrugada del 31 de agosto de 1888 en Buck’s Row. Degollada, con signos de estrangulación total o parcial y una gran herida en el abdomen. Su ropa estaba colocada por encima de la cintura y la parte inferior del tronco quedaba expuesta, mostrando los genitales y el abdomen.

2. Annie Chapman (Dark Annie); encontrada al amanecer del 8 de septiembre de 1888 en el patio trasero del número 29 de Hanbury Street. Degollada, con signos de estrangulación y destripada; el asesino se llevó su útero como trofeo mostrando en su extirpación conocimientos anatómicos de la pelvis femenina y habilidad en el uso del cuchillo.

3. Elizabeth Stride (Long Liz). Encontrada en la madrugada del 30 de septiembre de 1888 en la parte trasera del número 40 de Berner Street-Dutfield’s Yard. Degollada y con posibles signos de estrangulamiento, pero sin mutilaciones. Aun sangraba por la garganta cuando fue descubierta.

4. Catharine Eddowes (Kate Conway, Kate o Mary Kelly); La segunda víctima del llamado “doble evento” ocurrido el 30 de septiembre de 1888, apareció en Mitre Square. Degollada y severamente mutilada en cara y abdomen, le extirparon el útero-sin habilidad esta vez- y el riñón izquierdo, éste sí cuidadosamente extraído, según la autopsia.

5. Marie Jeannette Kelly (alias Black Mary), hallada avanzada la mañana del 9 de noviembre de 1888, en su habitación número 13 de Miller’s Court, un patio de vecinos accesible desde Dorset Street. Encontraron lo que quedaba de su cuerpo sobre su cama, con sus vísceras abdominales diseminadas por toda la cama y sobre una mesa. Su hígado y senos habían sido extirpados; sus orejas, cercenadas, igual que su nariz, y sus riñones, extraídos con precisión. El corazón jamás fue encontrado. La visión de las fotografías de la escena de este crimen, que han llegado a nuestros días, es estremecedora.

También hay quien discute incluir en la serie a algunas de estas víctimas canónicas, fundamentalmente a Long Liz-por la ausencia de mutilación abdominal- y a Mary Kelly (MJK), tanto por ser muy diferente en edad y características a las otras cuatro, como por lo severo de sus mutilaciones y además, haber sido la única hallada bajo techo.

Posteriormente ocurrieron varios otros asesinatos semejantes en la zona (Rose Mylett, Alice Mackenzie y Frances Cole, principalmente) hasta febrero de 1991; aunque éstas no parecen contar con la “firma” del asesino (aquello que éste hace en la escena del crimen sin que sea necesario para conseguir la muerte de su víctima) que es habitualmente invariable y no se encontraría presente en estos últimos asesinatos y sí en las canónicas (5C) y Martha Tabram4. El modus operandi (MO) o método que usaba el asesino para matar, es más dinámico y puede depurarse con el paso del tiempo (Ej. Martha Tabram versus las 5C).

Parece que el asesino se hacía pasar por un cliente. Una vez contratados los servicios de las prostitutas, éstas lo llevaban a un lugar alejado y allí, situándose a su espalda como era costumbre en esos casos, posiblemente las estrangulaba primero-para evitar resistencia, ruidos y sangrado- las tumbaba después con su costado izquierdo sobre el suelo y las degollaba con la mano derecha, cortando de izquierda a derecha para que murieran desangradas, si la estrangulación no había sido completa. Posteriormente realizaba las diversas mutilaciones. Todo ello, en la mayoría de los casos, ocurrió de manera muy rápida, silenciosa y en la oscuridad.

Hasta aquí los hechos básicos, en resumen en unas 10 semanas, el asesino había matado, en una pequeña zona de Londres, a 5 ó 6 mujeres, prostitutas, alcohólicas, enfermas y cercanas a los 50 años de edad; excepto MJK, una belleza notable y 20 años más joven que el resto, con la que cometió su mayor barbaridad. Esta es la llamada historia oficial, la que figura en los libros más ortodoxos dedicados a Jack The Ripper5. Sin embargo, otras corrientes le atribuyen un mayor número de asesinatos6 e incluso algunas propuestas7 establecen que sólo pudieron ser cinco, precisamente porque los crímenes formaban parte de un plan preestablecido, de base ritual. El número de víctimas resulta una de las grandes cuestiones abiertas, ya que lo habitual de un asesino en serie, es que sólo deje de de cometer crímenes si muere, lo detienen o le resulta imposible por algún otro motivo.

La estación de los crímenes fue la que estadísticamente se demuestra como la de su mayor frecuencia, el periodo entre julio y septiembre. Esto ya fue sugerido por Leffingwell en 1892, mediante interpretación visual, en su estudio de los homicidios sucedidos en Inglaterra y Gales en la década de 1878 a 1887, y ha sido recientemente confirmado por un estudio de revisión8. Además, la noche del 6 al 7 de agosto de 1888 fue la de un lunes festivo, con luna nueva; la del 30 al 31 de agosto, la de un jueves laborable con la luna en cuarto menguante. En septiembre, la noche del 7 al 8 fue un viernes de luna nueva; la del 29 al 30, noche de un sábado en cuarto menguante. La última noche del ciclo criminal, del 8 al 9 de noviembre, era la de un lunes de luna nueva, previo a un martes festivo (Procesión del Alcalde de Londres). En ninguna de estas noches, la iluminación lunar llegaba a un tercio de sus posibilidades, lo que implica que el asesino realizó sus actos en una gran oscuridad; sí bien en el segundo (ya había amanecido) y en el último (en el interior) de sus crímenes, pudo tener más luz.

Otro de los aspectos más interesantes del caso es el de las cartas , presuntamente del asesino, recibidas por la policía o los medios de comunicación y que le sirvieron para acuñar un “nom de guerre”. De hecho, antes del doble evento, el asesino ya fue conocido como “Delantal de Cuero” (Leather Apron) tras las declaraciones de algunas prostitutas sobre un agresor habitual y el delantal que se encontró en el patio dónde apareció el cadáver de Dark Annie.

El 29 de septiembre llegó a Scotland Yard una misiva que, dos días antes, había sido recibida por la Agencia Central de Noticias (Central News) de Londres, fechada el 25 de septiembre y escrita con tinta roja. Tanto sus primeras palabras “Dear Boss” (que le han el dado nombre a esta carta, que actualmente se conserva en el Museo Negro de Scotland Yard) como su firma, que han tenido mucho que ver con la leyenda por la que este crimen ha pasado a la historia; han sido usadas como un símbolo de los crímenes, a pesar de que actualmente no se considera que fuera enviada por el asesino, sino que se le atribuye a unos emprendedores periodistas.

La policía cometió el error de publicar reproducciones de la carta, en panfletos y en los periódicos, esperando que alguien reconociese la caligrafía y pudiese aportar alguna pista sobre el asesino, con tres consecuencias a cual peor; se extendió el clima de terror, se recibieron centenares de cartas semejantes y se asumió que las cartas las había enviado el asesino, con todo lo que ello podía significar.

El lunes, tras la noche del sábado en la que ocurrieron las muertes de Elizabeth Stride y Kate Eddowes, se recibió en la Central News una tarjeta postal, con la misma caligrafía de la carta, y conocida como “Saucy Jacky” en la que se hacía referencia tanto al doble evento, como a la carta previa “Dear Boss”. Ambas piezas se consideran mayoritariamente hoy por los investigadores, la obra maestra, cuidadosamente manuscrita por un “emprendedor reportero” y cuyo guión procedería, precisamente, del Jefe de la Agencia Central News.

La carta con los máximos visos de verosimilitud fue la que llegó, en una caja de cartón, el 16 de octubre al empresario George Lusk, presidente del Comité de Vigilancia de Whitechapel, formado por ciudadanos que patrullaban las calles en ayuda de las fuerzas policiales. El paquete de cartón contenía, también, la mitad de un riñón humano conservado en destilados y según la carta adjunta, remitida “desde el infierno”, el resto de la víscera se lo había comido frito el autor de la carta que, de manera llamativa, no la firmaba Jack The Ripper.

“From Hell”, además del nombre con el que actualmente se conoce a la carta, es el título de un magnífico cómic10 basado en el libro “The Final Solution”, de Stephen Knight y la posterior película protagonizada por Johnny Deep. Todo ello, alrededor de la llamada Conspiración Real, que mezcla en el asunto a la Masonería y la Monarquía británica, con Sir William Gull como asesino.

Los detractores de esta carta, argumentan que era la broma de algún estudiante de medicina porque alguna de las declaraciones hechas a la prensa por los médicos de la época que examinaron el medio riñón, indica que estaba demasiado “fresco” para ser de Eddowes. No obstante, existen múltiples circunstancias que me llevan a la convicción personal de que aquella era, efectivamente, la mitad del riñón de Eddowes y la carta era genuina.

El Dr. Openshaw, patólogo del Hospital de Londres que examinó el riñón en primer lugar junto con el Dr. Reed, a quien Mr. Aarons un ayudante de Mr. Lusk, había llevado la pieza para decidir si podía ser o no un asunto serio; le hizo a su colega unos comentarios desde su experto punto de vista. Una referencia de lo dicho por el Dr. Openshaw al Dr. Reed, tal y como lo declaró a la prensa Mr. Aarons para justificar haber llevado el paquete con la carta y el medio riñón a la policía, se publicó el día 19 de octubre de 1888 en el Times, el Daily Telegraph y el Star, indicando:

1. Que el medio riñón era humano, izquierdo, había sido conservado en destilados durante un tiempo difícil de determinar, aunque podría ser de las tres semanas trascurridas desde el asesinato de Eddowes.

2. Que era de una mujer, adulta y de mediana edad, que estaba enferma de una variante de la Enfermedad de Bright (nefritis o glomerulonefritis) llamada en inglés “Ginny Kidney” por relacionarse con el alcoholismo.

Aunque al día siguiente publicó el Star una entrevista con Openshaw en la que éste matizaba lo publicado el día anterior, indicando que sólo podría afirmar que se trataba de la mitad de un riñón izquierdo humano; hay que entender que el caso estaba ya en manos de la policía y que ésta no tenía el menor interés en darle publicidad al riñón y aún menos a su autenticidad. En ese sentido, el Inspector James McWilliam, de la Policía de la City de Londres, escribió en su informe al respecto del riñón, que había sido examinado por el Dr. Gordon Brown, cirujano de la Policía: “Se están realizando todos los esfuerzos posibles para rastrear al remitente, pero no es deseable que se dé publicidad a la opinión del doctor ni a las acciones que, en consecuencia, se están llevando a cabo”.

Debemos hacer notar aquí dos detalles; que el riñón le fue entregado al Dr. Gordon Brown de la Policía de la City y no al Dr. Bagster Phillips, de la Policía Metropolitana. El único asesinato del destripador cometido en la zona bajo jurisdicción de la Policía de la City era, precisamente, el de Eddowes, cuyo riñón izquierdo había sido extirpado. El mencionado Dr. Gordon Brown, en su autopsia de Eddowes, realizada antes de recibirse el paquete, ya indicó que el riñón derecho mostraba signos macroscópicos de enfermedad (congestión de la base de las pirámides renales). Dado que el informe de ésta autopsia no se había hecho público aún en la fecha en la que apareció en la prensa la posibilidad de que el medio riñón enviado estuviese enfermo, es evidente que ésta circunstancia no podría nunca ser una invención de Mr. Aarons, sino algo que realmente le hubiese dicho el Dr. Reed, atribuyéndolo al Dr. Openshaw.

Por último, el que fuese Comisario en funciones de la Policía de la City en la época de los asesinatos, Sir Henry Smith aporta algunos datos más en sus memorias: “La arteria renal mide tres pulgadas. Dos pulgadas permanecieron en el cadáver, una pulgada permaneció unida al riñón. El riñón del cadáver presentaba un estadío avanzado de la enfermedad de Bright; el riñón que me fue enviado se encontraba en un estadío exactamente igual. Pero lo más importante de todo, Mr. Sutton, uno de los cirujanos de mayor prestigio del Hospital de Londres…y que era una de las mayores autoridades vivas sobre el riñón y su patología, dijo que apostaría su reputación a que el riñón que les había sido enviado había sido introducido en alcohol a las pocas horas de su extracción del cadáver.”

Este último aspecto es especialmente relevante porque descartaba, por una parte, que el riñón proviniese de una sala de disección, donde habría sido incluido en formalina y no en destilados, y por otra que hubiese sido un riñón tomado de un cadáver fallecido de muerte violenta, ya que en estos casos es preceptivo en los países de tradición jurídica anglosajona la realización de un proceso llamado “Inquest” en el que un representante de la Corona (llamado por ello “Coroner”) y el jurado deben establecer, en base a los testimonios y pruebas disponibles, si la muerte fue natural, accidental o criminal. Ese proceso hubiese retrasado más tiempo la disponibilidad del cuerpo, salvo para el médico que hiciese la autopsia.



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6 comentarios el “JACK EL DESTRIPADOR 1: EL REINO DEL HORROR

  1. Incubo dice:

    El envío de 1/2 riñón humano preservado en alcohol, indicaría sin duda ciertos atisbos de conocimiento médico o forense, daría verosimilitud al mensaje desmarcándose de los anteriores comunicados.Pero es relevante bajo mi punto de vista el destinatario, Mr. Lusk, indica que el asesino le conocía o tenía cierta próximidad.No desafía a la policía, ni parece fijarse en las publicaciones ni los periodistas, parece retar sólamente a Mr. Lusk ¿porqué?.Otra inquietud que me causa desazón es que si mató a 2 prostitutas en aquella ocasión ¿porqué sólo hace alusión indirecta a 1 sóla de ellas?.Hechando una ojeada a la secuencia temporal de acontecimientos según los relatos disponibles del momento, trabajaba con una habilidad y precisión increible, teniendo en cuenta que le daba tiempo a dejar mensajes en las paredes “…los judios, son los hombres que nunca serán culpados…” o algo por el estilo, no me preocupa la sintaxis de la frase o su significado aparente aunque no deja de ser importante, pero sí el hecho de que conocía y esta al tanto de las investigaciones sobre los crímenes de Whitechapell, me refiero a un seguimiento bastante preciso, no al que podría hacer cualquier neofito en los panfletos y tabloides de la época. ¿Què nos podría sugerir?

  2. Incubo dice:

    Puesto que nunca cogieron al asesino, todas las teorías merecen el mayor de los respetos, incluso las más peregrinas, no obstante: aunque un refinado varón Victoriano disfrazado hubiera querido mezclarse entre la muchedumbre en Whitechapel, jamás hubiera pasado desapercibido, de hecho hubiera brillado con luz propia cual luciérnaga en plena noche.No, Jack era un chico del barrio, no desencajaba en el entorno, no desentonaba entre los lugareños, se camuflaba perfectamente en un entorno en el que se diluía por cotidiano y familiar, conocía al dedillo los atajos, los rincones más recógnitos y oscuros, los secretos y chascarrillos del barrio.Y naturalmente conocía a las chicas y ellas a Jack, como sino iba a camelárselas, les inducía una falsa apariencia de seguridad, les ofrecería algo de licor, un poco de comida, alguna moneda a cambio de favores sexuales, de este modo las chicas jamás sospecharían pues por un lado es lo único que ellas podían ofrecer a cambio y por otro era a lo que estaban acostumbradas. Cualquier oferta fuera de tono despertaría recelos en las meretrices.Lo más probable es que fueran ellas mismas las que guiaran a Jack al callejón, a la oscura esquina donde solían ejercer lejos de miradas indiscretas e interrupciones, sin darse cuenta las incautas que esa sería su tumba.Veamos, eran mujeres en la más absoluta miseria, muchas sifilíticas o aún otras patologías propias de la malnutrición y la dependencia del alcohol y obviamente necesitaban prostituirse, está claro pues que para robarlas no las mató, para dar escarnio un chulo imposible pues seguido se daría cuenta de que el efecto de la intensa actividad policial era contraproducente para el negocio así como la paranoia e histeria colectiva.Entonces, fijándonos en la saña de las mutilaciones, recesiones y laceraciones de los órganos sexuales y genitales femeninos, el asunto apunta a una patología sexual severa, un exacervado odio y furia infinita hacia la figura de la mujer y sobre todo la maternidad, por eso las despojaba del poder femenino, de la feminidad.Sobre la forma de matar, hay algo que no veo muy claro, la falta de sangre en algunos de los lugares del crimen, si degüellan a alguien lo usual, lo típico es que instintivamente lleve sus manos a la garganta tratando de taponar la herida, bañando de sangre su atuendo, el entorno más cercano y aún a su agresor/es si se acercan lo suficiente, también no es descabellado que vanamente trataran de huir, pero curioso nada de esto parece acontecer, y nadie vio ni oyó nada.Bueno, o bien no las mató en el lugar, sino que fueron transportadas y depositadas exprofeso (sería interesante de analizar), o bien primero al situarse ellas de espaldas esperando el acto sexual, primero eran asfixiadas y luego ya en el suelo degolladas para la exanguinación y posterior actividad posmortem, esto aseguraría a Jack quietud absoluta, poco chorro de sangre incontrolado y una posición más o menos cómoda para el frenesí sicótico de sangre y vísceras.De veras alguien puede creer que Jack mató a 2 mujeres el mismo día a varias calles distantes un punto y otro, con toda la vigilancia y paranoia del momento, en apenas 12 minutos realizando en una de ellas la intensísima actividad que tod@s conocemos, no será más bien que las estadísticas criminales de la época enmascaraban su juego, o quizá fue al revés, aprovechando su juego alguien lo imitaba para dilucidar sus propios intereses delictivos, imputándole a Jack. Desde luego para las mal llamadas fuerzas del orden, que mejor oportunidad que viéndose desbordadas por los acontecimientos, sacar rédito del asunto encasquetándole todo cuanto asesinato sin resolver y con heridas mínimamente parecidas acontecieran, desviando así la atención de otros asuntos más pragmáticos y menos notables, aunque no menos relevantes.Se me antoja que una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero de la época pasaría bastante desapercibida para los investigadores de la época más centrados en prejuicios que otras cosas, por otro lado una botella de licor de alta graduación sería un dulce elixir, tentador para una puta alcoholizada, pero a la par un buen antiséptico y mejor higienizante.Lo paradójico es que “…a la perfección se llega por la práctica…” por tanto Jack debió de empezar con pequeños escarceos y coqueteos con la muerte y el asesinato mucho antes, pero sin duda pasarían enmascarados entre las estadísticas de la época y la ubicación.No hay que infravalorar lo importante que hubiera sido para la policía haberle capturado, menudo tanto se hubieran apuntado y su prestigio saldría reforzado en contra de lo que estaba sucediendo, pero probablemente le encuestaron una o varias veces sin mayores evidencias para retenerle o acusarle, una persona respetada en la zona que se gana horradamente la vida, con una aparente cordura intachable, porqué encerrarlo. Y claro esto sin duda lo envalentonaría mucho más junto con el protagonismo que le brindaba la prensa y que jamás debió de acontecer, menudo acicate para un narcisista, ególatra y egocéntrico. Encima estaba haciendo profilaxis social, ahora se debía a su público y no podía defraudarlos, cuanto más morbo, más moustruoso el crimen.Sobre las famosas cartas, la verdad es que no me merecen mayor atención, salvo la dirigida a Mrtr. Lusk, es como todas anónima, pero en ésta la diferencia la marca el hecho de que no se autodenomina de ninguna estúpida forma, nos indica el infierno personal de su mente, muestra una extraña reverencia o irónica educación, combinada con la arrogancia, el desafío y el sarcasmo, el reto es innegable. Si bien pudiera no ser atribuida a Jack, desde luego su autor manifiesta serios desordenes mentales, impulsividad y afán de protagonismo, pudiera tratarse de un COPYCAT pretendiendo protagonismo, pero como casi todo en este asunto nunca lo sabremos.Jack, no era nadie, no era un diablo, nosotros lo convertimos en alguien y desgraciadamente él hizo macabramente célebres a unas desgraciadas que de todos modos hubieran muerto miserablemente en el anonimato más absoluto.Estoy seguro que durante mucho tiempo, yo diría que por siempre, Jack seguirá siendo mito y leyenda para regocijo de much@s espabilad@s que no tienen ningún pudor en vendernos cualquier chorrada a l@s crédul@s.

  3. Incubo dice:

    Mirando el tema del famoso grafiti o mural tras el asesinato de Mss. Eddowes en Mittred Square, si bien Sr. Charles Warren demuestra clara inpericia policial, no debemos juzgarle tan severamente pues en su lugar y con sus medios y circunstancias, probablemente nosotr@s hubieramos actuado de un modo muy parecido.Si, claro hoy cualquiera sabe que lo propio hubiera sido en cada caso, precintar el lugar o acordonarlo de algún modo disponible y eficaz, preservar con lona o mantas oscuras los escenarios, fotografiarlo todo, tomar las notas y muestras oportunas y posteriormente limpiar adecuadamente para dar paso a transeuntes y curios@s (morbos@s) sin que ello reportara desordenes o disturbios y no trascendiera a la prensa nada más que aquello que se quiere o se pretende filtrar al único propòsito o interés de resolver el caso o arrojar luz sobre el mismo.Pero recordemos que Sr. Charles Warren tenía como obligación mantener el orden social en la zona y eso implicaba abortar disturbios y algaradas callejeras, más aún alzamientos políticos.Lo relevante no es si el grafiti rezaba “…los judios, son los hombres que nunca serán culpados por nada…” o por “…no hay porqué culpar a los judios…” o bien “…los judios son los hombres que nuncas serán culpados…” y cualquiera de las múltiples y variadas combinaciones que pretendamos. Lo relevante es que si el Comisionado y Scotlan Yard interpretó que podía hacer alusión a esta etnia y corriente relijiosa, es sin duda porque así debía de ser.Ahora bien caben dos posibilidades: la de que el mural ya estaba allí como sostienen algunas voces y tan sólo es casual que Jack matara en dicho lugar o en mi humilde parecer que Jack sin duda firmara su obra corrigiendo no sólo el enfoque policial y mediático sino el motivo mismo de los asesinatos quitándoles la etiqueta de rituales religiosos.Esto nos llevaría sin duda a dos caminos posibles y además no desconocidos; acaso daba pistas falsas apuntando en la dirección incorrecta própio del manipulador a mi juicio un tanto inexperto o por el contrario y al igual que los cadaveres no tenía porqué ocultalos ni le preocupaba en absoluto manipular a la ya bastante embarullada opinión pública y policial.Qué quién quiera y pueda entender saque sus propias conclusiones, pero me atrevo aventurar que alguien que está desenfrenado, frenético, al que importa un bledo ocultar un cadaver dada la inmensa cantidad de ocasiones que le ha salido bien el asunto y dado lo aburrido de tratar de ocultar pruebas a unos manifiestos incompetentes que ellos sólos se hacen la picha un lio y perdonenme la expresión, porqué no arrojarles algún hueso para roer a los sabuesos.

  4. Incubo dice:

    La obsesión irreverente con Mr. Lusk, acaso Jack lo conocía personalmente, acaso habría participado activamente (para sus própios intereses) en el llamado Comité de Vigilancia de Whitechapell.Podemos asegurar que Jack no se acercó con la muchedumbre a los lugares en los que anteriormente había matado, viendo como un vecino mas la inutil actividad policias y mediática, supongo que se lo pasó bien si así fué.No deja de parecerme curioso que llamen asesino desorganizado, a quién deabula por los barrios que conoce en busca de la presa propicia y aleatoría (eso sí con unas condiciones conocidas por todos)para seducirla con una buena oportunidad, qué permite a la víctima más confianza y seguridad siendo ella quién lleva el control sobre el lugar para el “acto”, etc.Recordemos “…con una buena carnaza, cogeras seguro un buen pez…” porqué no una botella de licor de alta graduación, quizas algún tipo de aguardiente, dulce elixir para una puta alcoholizada y mejor antiséptico e higienizante a la par que conservante (recordemos el 1/2 riñón conservado en destilados).Bueno aún nos falta el instrumental, nos hablan de un chuchillo de hoja fina y afilada al estilo de un bisturí de la época o aparellaje de carniceros y matarifes, pero hay que dar muchas explicaciones si te paran en plena calle los policias, sin embargo pensemos por un momento en una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero, lo creeis justificable sobre todo si la higienizas bien con la botella de licor o aguardiente, bueno os aporto algo más también se puede utilizar los aftershave de la época con base alcoholica.Veamos, es respetable la profesión de barbero, se relacionaría con los profesionales del entorno, participaría del Comité de Comerciantes y Empresarios del lugar del tal Lusk, estaría al día de las novedades y noticias del entorno.De verdad, qué no conocería a todas las chicas que malvivían por el lugar, seguro que no había sido cliente habitual y por eso tenían toda la confianza y cedibilidad en tal personaje.Bueno tengamos en cuenta que simplemente son reflexiones como otras muchas, no seais muy duros con las críticas, sólo se trata de un juego, un puzle en el cual tod@s pensamos o creemos que las pruebas estan ahy, que algo se nos escapa y sobre todo en que pena no disponer de los avances en ciencias de los que disponemos hoy día para resolver el dilema.

  5. Incubo dice:

    Consideremos entonces que sí aporta un kit de matar y sí tiene un perfil determinado de víctima, una que no se puede ocultar, que no se puede defender y que nadie va hechar de menos, sabe dónde y cómo encontrarla y cómo convencerla.Ahora bien tenemos a la presa en el lugar y en la posición, caben dos opciones una frontal y otra opuesta, en el primer caso dada la decrepitud de las mujeres, sus enfermedades y poca o extinta belleza (gancho sexual) se arrodillarían para sexo oral rápido esto obliga a sujetar por la cabeza y la barbilla de forma cariñosa y condescendiente para bruscamente efectuar un giro rompiendo el cuello y una vez en el suelo pisar la barbilla o la cara y degollar al efecto de la exanginación y asegurando quietud y control del flujo de sangre direccionando en el sentido que interese.El caso contrario implica usar bufanda, pañuelo, cinturón, calcetín, etc. cualquier objeto útil al propósito de sofocar a la presa con estrangulación sanguínea procurando un silencio e intimidad deseada y posteriormente proceder con el consabido método o sistema de sesgar el cuello cercenando los grandes vasos (carótida y yugular principalmente) para dominar el torrente sanguíneo direccionalidad y asegurar que la fulana no se va a mover porque hemos fallado en la extrangulación, cuando empecemos a cortar y trinchar.Si, si de acuerdo reconozco que era un OPORTUNISTA, eso sí, pero ojo NO DESORGANIZADO ni idiota sistemático, trabajaba en una oscuridad manifiesta, un candil o un farol portátil llamaría la atención sobre su posición, si bién le procuraría luz para su actividad también le delataría ante testigos ocasionales y miradas indiscretas desde ventanucos o rendijas.Cuando se abre un cuerpo, todo es de color rojo, solamente se puede llegar de forma rápida y segura a los órganos que pretendamos extirpar si conocemos su posición exacta, ahora tengamos en cuenta el escaso tiempo del que dispones Jack para tomar sus trofeos, el temple y la serenidad que hace falta para trabajar en esas condiciones temiendo la posibilidad que en cualquier momento alguien/es te pueda/n sorprender.Además de todo esto está el problema de cómo transportar lo recesionado sin levantar sospechas y cómo justificarlo si te dan el alto, bueno de acuerdo también dudo mucho yo que aquellos Bobys distinguieran un utero humano o un riñón humano de uno de cerdo.Pero queda meridianamente patente que el tío en la metodología no improvisaba, ¿no?.

  6. Incubo dice:

    Últimas inquietudes.Varón blanco soltero (me vale viudo o separado) de mediana edad (35 a 40 años), más próximo a la cuarentena que a la treintena, con trabajo estable y própio ( de profesión autónoma) respetable pero introvertido (el chico era algo tímido), solvente y residente en Whitchapell con domicilio própio, busca chica alegre para compartir sensaciones descuartizantes.Aporto bebidas y atrezo para la fiesta, se valorará disponibilidad total, no importa si es muy agraciada o no.P. D.”…la belleza está en el interior…”

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