HÉROES DEL SILENCIO EN ZARAGOZA 2007

Héroes rompen su silencio en Zaragoza 40.000 seguidores abarrotan La Romareda para ver el regreso del grupo español de más éxito en los noventa

Zaragoza– Por una noche, el pañuelo baturro dejó de ser el accesorio de rigor de las Fiestas del Pilar de Zaragoza. Su lugar lo ocupó el barroco logotipo de Héroes del Silencio, estampado en las negrísimas camisetas de las 40.000 personas que presenciaron su ansiada vuelta a los escenarios españoles tras una década de retiro voluntario. Toda la ciudad se volcó en el retorno de sus hijos más célebres, para desesperación del puñado de zaragozanos que no soportan los gorgoritos de Enrique Bunbury: ayer, sus canciones sonaban en los taxis, los supermercados y hasta en el hilo musical de los hospitales.

Tras la hiperbólica avalancha de homenajes de sus paisanos, seguro que querían dar el «show» de sus vidas, aunque arrastraran una gripe desde sus conciertos en Iberoamérica. En realidad, no tenían de qué preocuparse: tantas ganas tenían de verles que más de uno habría agitado la melena si hubieran abierto el «show» con una nana. Aún así, arrancaron a todo trapo, con tres de sus canciones más potentes: «El estanque», «Deshacer el mundo» y «Mar adentro».
De inmediato, la Romareda se convirtió en un multitudinario karaoke. A ratos, resultaba imposible escuchar a Bunbury entre la maraña de gritos de sus seguidores más talibanes. «Hace veinte años, éramos un grupo de club y tocábamos donde nos dejaban por unas pesetas», proclamó el cantante, visiblemente emocionado ante la ardiente bienvenida de sus «fans». «No sabéis lo que significa para nosotros volver a este sitio y que ustedes nos hayan hecho tan grandes».

Un repertorio envidiable

Uno tras otro, fueron cayendo los grandes clásicos del cancionero «heroico»: «Avalancha», «Entre dos tierras», «Maldito duende», «Nuestros nombres»… Si algo demostró el concierto es que disfrutan de un repertorio envidiable: muy pocos grupos españoles pueden tejer un «show» de más de dos horas, incluido un larguísimo bis doble, enlazando himno tras himno. Y aunque la afectación de Bunbury pueda estomagar a sus detractores, es lo que le piden sus incondicionales: cuando más «raphaeliano» se pone, más le aplauden. Seguro que muchos han amanecido afónicos esta mañana tras aullar «héroes, héroes, héroes» durante toda la velada.

Entre los entusiastas de la banda, este tipo de adhesiones inquebrantables resultan habituales. Ni siquiera su década de parón ha atemperado los ánimos de su legión de seguidores, cuya devoción por los zaragozanos roza el integrismo. Ayer, uno de los temas más debatidos era la supuesta «cicatería» de la crítica con el grupo español más exitoso de los 90. «Se reúnen The Police y los periódicos alucinan, pero luego pasan cuando un grupo nuestro arrasa en el extranjero», se quejaban unos «fans».

Si nos limitamos a las cifras, resulta difícil rebatirles. En seis conciertos en Iberoamérica, unas 200.000 personas han visto en directo a los autores de «Sirena Varada». Y, si todo va bien, otros tantos acudirán a sus cuatro conciertos en territorio español: otro en Zaragoza (mañana) y después en Sevilla (el 20 de octubre) y Valencia (el 27). Todo un logro para un grupo que exploró los senderos más rebuscados del rock y los aderezó con letras imposibles de descifrar: ¿acaso alguien coge el mensaje de «Sirena varada»?

Padres con hijos

Para irritación de sus críticos, la fórmula de su éxito ha resistido el paso del tiempo mejor de lo que se pensaba. Por supuesto, gran parte de su actual público son treintañeros que pasaron su adolescencia mascullando los crípticos versos de Bunbury y anoche se dieron un baño de nostalgia rockera. Pero también había chavales jóvenes que se han enganchado al grupo en los últimos años y ahora pueden verles en directo por primera vez. E incluso padres como Juanma y Pepi, una pareja valenciana que comparten con su hijo de 13 años una pasión desmedida por el grupo.

También había algún grupúsculo de seguidores de Alemania, donde Héroes arrasaron durante una mítica gira en los 90, un caso sin igual en el rock español. El grupo no se acordó de Europa al planificar su vuelta a los escenarios, así que a incondicionales suyos como Stefan y su novia Delia no les quedó más remedio que viajar a España. «Vamos a ver sus dos conciertos en Zaragoza y, de paso, aprovechamos para hacer turismo», explicaron. «En su momento, estábamos obsesionados con el grupo. Ahora, solemos poner sus canciones al final de las fiestas, en plan nostálgico».

Una reunión temporal

De momento, no parece probable que «fans» como ellos vayan a poder añadir piezas nuevas a su discoteca de la banda maña, más allá del álbum en directo que se está grabando durante la gira. Al anunciar la gira, el cuarteto insistió en que se trataba de una reunión temporal: una especie de «terapia de grupo» para cerrar por completo esa etapa de sus vidas. Pero su círculo íntimo asegura que se lo están pasando mejor que nunca, así que ya empieza a rumorearse con un retorno en toda regla.

Tras el concierto de anoche, está claro que nadie discutiría a Héroes el cetro del rock español si deciden volver a tiempo completo. Todo dependerá de que al grupo, sobre todo a Bunbury, les apetezca zambullirse del todo en su pasado musical. Desde luego, esta gira deja esta opción al alcance de su mano. Y, si abandonan el grupo para siempre, al menos habrán cumplido la misión que se planteó el batería Pedro Andreu antes de emprender la gira: despedirse «con dos cojones». Pues eso.

Fuente –> http://www.larazon.es/noticias/noti_cul15491.htm



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