CAPÍTULO 69 – AGRESIVIDAD DE LOS ADOLESCENTES, CUESTIÓN DE AMÍGDALAS

Un estudio revela diferencias en la forma y tamaño de partes del cerebro a esas edades

¿Discute con sus hijos más de lo normal? Puede que no sea sólo algo visceral, sino un problema de amígdalas.

La adolescencia es una fase crucial en el desarrollo de los circuitos neuronales relacionados con el comportamiento y la afectividad, aunque los especialistas tratan de desentrañar cómo la estructura cerebral influye en la actitud de los jóvenes problemáticos.

Ahora, investigadores australianos y estadounidenses han identificado regiones del encéfalo cuya forma y tamaño están directamente relacionados con la agresividad típica de esta etapa de la vida, en la que suelen surgir conflictos familiares, sobre todo con los padres.

Los resultados del estudio, dirigido por el Centro de Neuropsiquiatría de la Universidad de Melbourne y publicado en «PNAS», sugieren que los adolescentes con mayores amígdalas se enfrentan con más agresividad a sus progenitores.

Para demostrarlo, los psicólogos estudiaron los vínculos entre la estructura cerebral y la conducta afectiva de 137 voluntarios en su primera adolescencia. Al revisar los datos obtenidos, concluyeron que existe una relación directa entre la forma y el volumen de varias partes del cerebro y la agresividad.

Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, explica que la comparación del tamaño de las amígdalas representa una línea de estudio en Psiquiatría que se relaciona con la violencia. «Los problemas de agresividad en adultos suelen tener origen en la adolescencia, llevando incluso a delinquir». Sin embargo, el tamaño de las amígdalas «no sirve para diagnosticar», es decir, que un volumen mayor no significa que la persona sea necesariamente agresiva.

Las amígdalas son un par de glándulas, situadas en el fondo del paladar, que forman parte del cerebro e integran el sistema límbico, responsable del control de los sentimientos y las pulsiones, y que evita que se desate la violencia en momentos de tensión emocional.

En la adolescencia, el sistema está inmaduro, razón por la que algunos jóvenes controlan peor su agresividad.

Los investigadores identificaron también diferencias en la simetría del precórtex cerebral en los varones más agresivos, lo que podría servir para detectar posibles trastornos psquiátricos en ciernes.

Fuente: http://www.larazon.es/24369/noticia/Sociedad/La_agresividad_de_los_adolescentes__con_sus_padres%2C_cuesti%F3n_de_am%EDgdalas

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Interesante documento, lástima que no se extienda un poco más y utilice un lenguaje un poco menos técnico, más accesible al pueblo.

Efectivamente, el sistema límbico, es el que nos permite controlar nuestras emociones ; cuando éste se desiquilibra, no controlamos nuestros impulsos agresivos (que todo el mundo tiene) y pasa lo que pasa.

La adolescencia es una etapa especialmente complicada debido en parte a la inmadurez del sistema límbico. Así pues, podríamos considerar a la adolescencia, en mi opinión, una etapa de confusión y aprendizaje además de incluir mucha inseguridad, lo que hace que los adolescentes tengan miedo en ocasiones y lo manifiesten con conductas desafiantes, que no son más que un mecanismo de defensa a esa inseguridad anteriormente manifestada.

Evidentemente, si esto no se controla, el adolescente pronto se convertirá en un delincuente en potencia. Desde el punto de vista de los padres, no obstante, considero imprescindible desarrollar empatía hacia su hijo, fácil de decir pero complicadísimo de hacer…

Sin embargo pienso que con paciencia y constancia se llega al adolescente y a largo plazo haremos un enorme favor al adolescente si en el momento sabemos empatizar y tener paciencia con él.

No voy a divagar sobre la empatía, pues necesitaría un post extenso sobre el tema, abarcando distintos puntos de vista, algo que tengo previsto hacer…

La idea fundamental que quiero que se quede la gente es la de comprender al adolescente y no limitarnos a culpabilizarlo, pero sí que aprenda a ser responsable de sus actos y asumir sus consecuencias, es parte del aprendizaje en la vida…

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