CICLONES TROPICALES Y HURACANES

Ciclones tropicales y huracanes

Commons Wikimedia: Huracán KatrinaEl meteoro más poderoso que se da en el planeta es el huracán. Se llama huracán en el Atlántico, tifón en el Pacífico norte, ciclón en la bahía de Bengala y en el océano Índico norte, willy-willy en Australia y baguío en Filipinas, pero es el mismo fenómeno. No obstante, el término genérico para todos es el de ciclón tropical, que recibe diversos nombres dependiendo de la velocidad de los vientos: depresión tropical, por debajo de los 63 km/h, tormenta tropical, entre los 63 y los 118 km/h, y huracán, más de 120 km/h. Estas velocidades se refieren a la media de las velocidades del viento sostenidas, por lo que puede haber rachas de viento mucho mayores y otras menores. Dentro de la estructura del huracán se forman tornados, como puntos de velocidad máxima.

Así pues, un huracán no es otra cosa que una baja presión en regiones tropicales y de gran potencia, pero ¿porqué y dónde se forman los ciclones tropicales? En primer lugar hay que advertir que a las regiones tropicales llegan, ocasionalmente, los sistemas de bajas presiones con masas de aire frío, bien sea en superficie o en altura, y estas diferencias de temperaturas desencadenan ciclones tropicales. Además, recurrentemente se dan ondas tropicales. Estas ondas se forman por las ondulaciones que tienen los alisios. Así pues, los huracanes se forman en la regiones tropicales y preferentemente en la sección occidental de los anticiclones. Estas ondas tienden a adoptar una rotación ciclónica. Las ondas tropicales se convierte en ciclones si se dan las siguientes condiciones:

    1.- que las aguas del océano en las regiones tropicales estén calientes, por encima de los 26 ºC y en los 15 primeros metros de profundidad. Eso ocurre preferentemente desde mediados de verano, pero en ocasiones las encontramos ya durante la primavera. Esta es la temporada de huracanes, cuando la humedad del aire es mayor.
    2.- que en altura los vientos sean débiles y no cambien de dirección ni velocidad.

La interacción entre los vientos de las ondas tropicales y las aguas calientes del mar desatan gran energía y comienza el proceso de formación de un ciclón tropical. Los vientos se dirigen a un punto sobre el que dan vueltas, y ascienden, lo que forma gran cantidad de nubes, ya que la masa de aire sobre la que se desarrolla tiene carácter marino y es muy cálida. De esta manera se forma, a la manera de las tormentas, lluvias torrenciales y gran aparato eléctrico. Las nubes se elevan muchos kilómetros en la atmósfera, hasta, incluso, sobrepasar la tropopausa. Y así llegan a aparecer nubes en la estratosfera.

Cuando la potencia del ciclón tropical es suficiente adopta una estructura típica, en la que reconocemos al huracán. Se trata de una superficie nubosa que se extienden entre 80 y 600 kilómetros. Distinguimos tres zonas: las bandas nubosas, el ojo del huracán y la pared del ojo. Las bandas nubosas se mueven en forma espiral en torno a un centro, a mayor velocidad cuanto más al centro se encuentran. Si velocidad del viento aumenta a medida que nos acercamos al centro, el mismo centro, llamado ojo del huracán, es un sector de calma y sin nubes. Esto sucede porque el centro es uno de los caminos por los que la masa de aire desciende. Puede tener entre 30 y 65 kilómetros de diámetro. El contacto entre la zona de clamas y los vientos más violentos aparece como una pared nítidamente definida. La pared del ojo está formada por los vientos más fuertes y una gran cantidad de nubes.

Una de las peculiaridades del movimiento de los vientos dentro del huracán es que en altura se mueven de manera opuesta a la superficie. Así, en el hemisferio norte, los vientos en superficie tienen sentido horario (ciclónico) y en altura sentido antihorario, es decir anticiclónico, lo que empuja el aire hacia abajo, tanto por las paredes externas del huracán como por su ojo.

Los huracanes mantienen su máxima potencia mientras existan las condiciones que lo alimentan, es decir sobre un mar cálido. En cuanto el huracán toca tierra reduce su velocidad rápidamente, tanto porque se pierden las condiciones de alimentación como porque el rozamiento del viento contra la superficie terrestre es mayor que sobre el agua, y los vientos pierden velocidad.

Además del movimiento dentro del huracán este tiene un desplazamiento. Los huracanes se mueven con los vientos dominantes, es decir de este a oeste en las latitudes tropicales, con los vientos alisios y de oeste a este en las latitudes medias, con los vientos del oeste. Si bien es cierto que los huracanes que llegan a latitudes medias son muy pocos, y llegan muy debilitados.

Los huracanes se clasifican en función de la velocidad media sostenida de sus vientos. La más famosa es la escala Saffir-Simpson, que establece cinco categorías. Lo catastrófico que sea un huracán depende de su categoría, de los lugares por donde pase y del tiempo que permanezca sobre la zona. Si el huracán sólo afecta al mar será menos catastrófico que si incide en la costa.

Según la escala Saffir-Simpson los huracanes de categoría 1 tienen una velocidad media de entre 118 y 150 km/h, los de categoría 2 entre 151 178 km/h, los de categoría 3 entre 179 y 209 km/h, los de categoría 4 entre 210 y 249 km/h y los de categoría 5 más de 250 km/h.

Los huracanes que llegan a tierra pueden provocar daños por los fuertes vientos, las lluvias torrenciales, las inundaciones, el aumento del nivel de la marea y la formación de los tornados que lo acompañan. Los vientos huracanados son capaces no sólo de generar grandes olas, si no de, incluso, desplazar buena parte de la superficie marina provocando mareas altas.

Los huracanes son grandes estructuras atmosféricas fáciles de detectar y de predecir su movimiento, con lo que es posible prevenir a la población. Por su excepcionalidad tienen un nombre. Cada zona tiene sus listas, entre dos y seis, que se aplican a las tormentas tropicales a medida que van apareciendo. Cuando un huracán es significativamente destructivo se saca su nombre de la lista y es sustituido por otro.

Commons Wikimedia: Zonas en las que se producen huracanes

Fuente: http://geografia.laguia2000.com/climatologia/ciclones-tropicales-y-huracanes

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LOS HURACANES

Introducción

El principal objetivo de estas páginas es suministrar información, para el público en general, sobre uno de los principales fenómenos atmosféricos que afectan a los países tropicales y sub-tropicales. Los huracanes son parte de las amenazas naturales que, aunadas a la vulnerabilidad misma de cada país, contribuyen a aumentar una variable que influye en el desarrollo de la nación: el riesgo.

Los temas son:


¿Qué es un huracán?

El huracán es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales. Estos son sistemas de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan antihorariamente (=en contra de las manecillas del reloj) en el hemisferio Norte. Un ciclón tropical con vientos menores o iguales a 62 km/h es llamado depresión tropical. Cuando los vientos alcanzan velocidades de 63 a 117 km/h se llama tormenta tropical y, al exceder los 118 km/h, la tormenta tropical se convierte en huracán.

Tabla N° 1: Etapas de un ciclón tropical
  • DEPRESIÓN TROPICAL: ciclón tropical en el que el viento medio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 62 km/h o inferior.
  • TORMENTA TROPICAL: ciclón tropical bien organizado de núcleo caliente en el que el viento promedio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 63 a 117 km/h.
  • HURACÁN: ciclón tropical de núcleo caliente en el que el viento máximo promedio a nivel del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 118 km/h o superior.
ciclones tropicales

Una de las diferencias principales entre los tres tipos de ciclones tropicales es su organización. La depresión tropical agrupa nubosidad y lluvia pero las bandas espirales no están bien delimitadas. La tormenta tropical es un sistema atmosférico con una mejor estructura, con bandas espiraladas convergentes hacia el centro del sistema. El huracán por su parte es un sistema totalmente organizado en toda la troposfera con bandas espiraladas de lluvia bien delimitadas.

La palabra ¨huracán¨ deriva del vocablo Maya ¨hurakan¨, nombre de un Dios creador, quien, según los mayas, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando, por tal motivo, la tierra.

La Temporada de Huracanes en la Cuenca del Atlántico comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre. La Cuenca del Atlántico comprende el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico. (Ver Ciclones Tropicales fuera de temporada)

El huracán produce dos tipos de efectos desde el punto de vista técnico: el efecto directo es cuando una región específica es afectada por vientos, lluvia y marejada generados por el huracán; el efecto indirecto, incluye únicamente uno o dos de los anteriores efectos.

Antes de Camille
Antes de Camille
Después de Camille
Después de Camille
El efecto de un huracán puede ser devastador. Estas imágenes ilustran la total destrucción del complejo de apartamentos Richeliue (Florida, EEUU) tras el paso del huracán Camille en 1969.

La escala Saffir-Simpson define y clasifica la categoría de un huracán en función de la velocidad de los vientos del mismo. La categoría 1 es la menos intensa (vientos de 119 a 153 km/h); la categoría 5 es la más intensa (vientos mayores que 250 km/h). La categoría de un huracán no está relacionada necesariamente con los daños que ocasiona. Los huracanes categorías 1 ó 2 pueden causar efectos severos dependiendo de los fenómenos atmosféricos que interactúen con ellos, el tipo de región afectada y la velocidad de desplazamiento del huracán. Los huracanes de categoría 3,4, o 5 son considerados como severos.

Escala Saffir-Simpson
Categoría Rango de velocidad de los vientos
(kilómetros por hora)
1 119-153
2 154-177
3 178-209
4 210-250
5 mayor que 250



¿Cómo se observan los ciclones tropicales?

  • Observaciones directas: se llevan a cabo por medio de aviones, barcos o boyas que determinan las dimensiones y velocidad de los vientos del ciclón tropical. Cuando el huracán hace contacto con la parte continental, las mediciones se hacen con estaciones meteorológicas; los radiosondas registran datos de las partes superiores del sistema (niveles altos de la atmósfera).
  • Observaciones indirectas: se realizan por medio de satélites meteorológicos y radares que detectan el comportamiento del sistema, así como sus características físicas.
Métodos de observación
(Imagen del Programa COMET)

Varios son los instrumentos meteorológicos y oceánicos utilizados para obtener datos de un huracán: aviones de reconocimiento, barcos, radiosondeos, radares, satélites, estaciones meteorológicas en tierra, boyas marinas… Todos estos instrumentos toman los datos necesarios para alimentar los modelos numéricos que preverán, con la incertidumbre del caso, la trayectoria más probable que hará el huracán.

Nombre de los huracanes

Los meteorólogos empezaron a nombrar los huracanes y tormentas tropicales para permitir facilidad de comunicación entre ellos y el público en general en áreas relacionadas con las previsiones, avisos y peligros. Al darle nombre a los huracanes, hay una reducción en la confusión sobre qué tormenta es la que se está describiendo.

Los nombres permiten una mejor identificación entre los servicios meteorológicos y los usuarios que reciben la información (informes de alerta, información en general), ya que particularizan el fenómeno y de esa manera se conoce a cuál fenómeno se refieren los boletines de alerta.

¿Cómo se desarrolló la idea de nombrar los huracanes?

Por siglos, muchos huracanes en las Antillas eran nombrados por el santo del día en que afectaba el huracán. Por ejemplo, el “Huracán de Santa Ana”, que azotó Puerto Rico con excepcional violencia el 26 de Julio de 1825, y “San Felipe” (el primero) y “San Felipe” (el segundo) que afectaron Puerto Rico ambos en Septiembre 13, el primero en 1876 y el segundo en 1928. Igualmente, el “Huracán de San Zenón”, que destruyó la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana), el día 3 de Septiembre de 1930.

El primer meteorólogo que utilizó un nombre propio (de mujer) para referirse a un huracán fue el australiano Clement Wragge a finales del siglo 19 y principios del 20.

Un ejemplo temprano del uso de nombre de mujer para una tormenta fue el de la novela “Tormenta” de George R . Stewart, que luego Walt Disney llevó al cine. Durante la segunda guerra mundial (1939-1945), esta práctica se hizo común, especialmente por los meteorólogos de la Fuerza Aérea y de la Armada de los Estados Unidos de América, quienes tenían que seguir los movimientos por el gran espacio del Océano Pacífico.

En 1953, los Estados Unidos abandonaron, por confuso, el plan de nombrar las tormentas usando un alfabeto fonético (Able, Baker, Charlie) cuando se introdujo un nuevo alfabeto fonético internacional. En ese año (1953), la Oficina el Tiempo de Estados Unidos de América los llamó únicamente con nombres de mujeres.

La práctica de usar únicamente nombres de mujeres terminó en 1978 cuando se incluyó nombres de mujeres y de hombres en las listas de tormentas para el Pacífico Norte Oriental. En 1979 la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos (National Weather Service) incorporaron nombres alternos de hombres y mujeres.

La experiencia ha demostrado que el uso de nombres de hombres y mujeres en la comunicación escrita y hablada es más corto, más rápido y causa menos errores que cualquier otra identificación de huracanes usada hasta la fecha.

Cada año, se prepara una lista potencial de nombres para la venidera temporada de huracanes. La lista contiene un nombre por cada letra del alfabeto (las letras Q, U, X, Y, Z no se incluyen debido a que pocos nombres empiezan con esas letras). Estas listas son recicladas cada seis años y se reemplazan los nombres cuando el nombre de un huracán ha sido retirado.

Los nombres de huracanes muy destructivos se retiran, quedando en los registros históricos, y son sustituidos por otros que inician con la misma letra.

Los nombres para los años 2006 – 2011 en la Cuenca del Atlántico (Golfo de México+Mar Caribe+Océano Atlántico) son:

2006 2007 2008 2009 2010 2011
Alberto
Beryl
Chris
Debby
Ernesto
Florence
Gordon
Helene
Isaac
Joyce
Kirk
Leslie
Michael
Nadine
Oscar
Patty
Rafael
Sandy
Tony
Valerie
William
Andrea
Barry
Chantal
Dean
Erin
Felix
Gabrielle
Humberto
Ingrid
Jerry
Karen
Lorenzo
Melissa
Noel
Olga
Pablo
Rebekah
Sebastien
Tanya
Van
Wendy
Arthur
Bertha
Cristobal
Dolly
Edouard
Fay
Gustav
Hanna
Ike
Josephine
Kyle
Laura
Marco
Nana
Omar
Paloma
Rene
Sally
Teddy
Vicky
Wilfred
Ana
Bill
Claudette
Danny
Erika
Fred
Grace
Henri
Ida
Joaquin
Kate
Larry
Mindy
Nicholas
Odette
Peter
Rose
Sam
Teresa
Victor
Wanda
Alex
Bonnie
Colin
Danielle
Earl
Fiona
Gaston
Hermine
Igor
Julia
Karl
Lisa
Matthew
Nicole
Otto
Paula
Richard
Shary
Tomas
Virginie
Walter
Arlene
Bret
Cindy
Don
Emily
Franklin
Gert
Harvey
Irene
Jose
Katia
Lee
Maria
Nate
Ophelia
Philippe
Rina
Sean
Tammy
Vince
Whitney

Nombres de huracanes que se han retirado

Los nombres de huracán se retiran (es decir, no se usan otra vez para una nueva tormenta) si se considera que fue muy notable debido al daño y/o muertes que causó. Al retirar el nombre de tormentas memorables evita confundir una tormenta bien conocida históricamente con una actual.

Siempre que un huracán haya tenido un impacto importante, cualquier país afectado por la tormenta puede solicitar que se “retire” el nombre del huracán por acuerdo de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Retirar el nombre realmente significa que no puede ser reusado durante por lo menos 10 años, para facilitar las referencias históricas, acciones legales, actividades de reclamaciones de seguros, etc., y evitar las confusiones del público con otra tormenta del mismo nombre. Si el nombre es retirado, se selecciona un nombre del mismo género en inglés, español o francés, para las tormentas en la Cuenca del Atlántico.

Un buen ejemplo es Huracán Hugo en 1989. Hugo se movió a través del Caribe nororiental, devastando a muchas pequeñas islas al este de Puerto Rico. Luego azotó Puerto Rico antes de ir a ‘golpear’ Carolina del Sur. El Huracán Hugo causó daños por más de US$8 mil millones y ocasionó la muerte de 82 personas. Cuando se hizo la solicitud de retiro del nombre “Hugo” de la lista de nombres, la tormenta “H” fue reemplazada por el nombre “Humberto”, un nombre español. Humberto se usó por primera vez en 1995 y luego de nuevo en el 2001.

Sin embargo, hay una excepción a la regla de retiro. Antes de 1979, cuando empezó la primera lista permanente de seis años, algunos nombres simplemente no se usaron más. Por ejemplo, en 1966 “Fern” fue sustituida por “Frieda” sin que se diera una razón.

A continuación se presenta una lista de los nombres retirados para la Cuenca del Atlántico y los años en que ocurrieron. Sin embargo, hay gran cantidad de tormentas destructivas no incluidas en esta lista debido a que ocurrieron antes de establecer el uso de nombrar los huracanes en 1950.

Lista alfabética de nombres retirados
Nombre Año Nombre Año Nombre Año Nombre Año
1 Agnes 1972 18 Cleo 1964 35 Frederic 1979 52 Joan 1988
2 Alicia 1983 19 Connie 1955 36 Georges 1998 53 Juan 2003
3 Allen 1980 20 David 1979 37 Gilbert 1988 54 Katrina 2005
4 Allison 2001 21 Dennis 2005 38 Gloria 1985 55 Keith 2000
5 Andrew 1992 22 Diana 1990 39 Hattie 1961 56 Klaus 1990
6 Anita 1977 23 Dianne 1955 40 Hazel 1954 57 Lenny 1999
7 Audrey 1957 24 Donna 1960 41 Hilda 1964 58 Lili 2002
8 Betsy 1965 25 Dora 1964 42 Hortense 1996 59 Luis 1995
9 Beulah 1967 26 Edna 1968 43 Hugo 1989 60 Marilyn 1995
10 Bob 1991 27 Elena 1985 44 Inez 1966 61 Michelle 2001
11 Camille 1969 28 Eloise 1975 45 Ione 1955 62 Mitch 1998
12 Carla 1961 29 Fabian 2003 46 Iris 2001 63 Opal 1995
13 Carmen 1974 30 Fifi 1974 47 Isabel 2003 64 Rita 2005
14 Carol 1954 31 Flora 1963 48 Isidore 2002 65 Roxanne 1995
15 Celia 1970 32 Floyd 1999 49 Ivan 2004 66 Stan 2005
16 César 1996 33 Fran 1996 50 Janet 1955 67 Wilma 2005
17 Charley 2004 34 Frances 2004 51 Jeanne 2004
Lista de nombres retirados por año
1954
Carol
Hazel
1955
Connie
Diane
Ione
Janet
1956 1957
Audrey
1958 1959
1960
Donna
1961
Carla
Hattie
1962 1963
Flora
1964
Cleo
Dora
Hilda
1965
Betsy
1966
Inez
1967
Beulah
1968
Edna
1969
Camille
1970
Celia
1971 1972
Agnes
1973 1974
Carmen
Fifi
1975
Eloise
1976 1977
Anita
1978 1979
David
Frederic
1980
Allen
1981 1982 1983
Alicia
1984 1985
Elena
Gloria
1986 1987 1988
Gilbert
Joan
1989
Hugo
1990
Diana
Klaus
1991
Bob
1992
Andrew
1993 1994 1995
Luis
Marilyn
Opal
Roxanne
1996
César
Fran
Hortense
1997 1998
Georges
Mitch
1999
Floyd
Lenny
2000
Keith
2001
Allison
Iris
Michelle
2002
Isidore
Lili
2003
Fabian
Isabel
Juan
2004
Charley
Frances
Ivan
Jeanne
2005
Dennis
Katrina
Rita
Stan
Wilma

NOTAS:

“Carol” fue usado de nuevo para nombrar un huracán en el Océano Atlántico Medio en 1965. Sin embargo, debido a que su nombre no vuelve aparecer luego de esa vez, se asume que el nombre fue retirado retrospectivamente por los daños causados por la tormenta del mismo nombre en 1954.

¿Cómo se forma un ciclón tropical?

Los ciclones tropicales se forman sobre las cálidas aguas del trópico, a partir de disturbios atmosféricos preexistentes tales como sistemas de baja presión y ondas tropicales. Las ondas tropicales se forman cada tres o cuatro días sobre las aguas del océano atlántico, cerca de la línea ecuatorial. Los ciclones tropicales también pueden formarse de frentes fríos y, ocasionalmente, de un centro de baja presión en los niveles altos de la atmósfera.

El proceso por medio del cual una tormenta tropical se forma y, subsecuentemente, se intensifica al grado de huracán depende de, al menos, tres de las condiciones siguientes:

  1. Un disturbio atmosférico preexistente (onda tropical) con tormentas embebidas en el mismo.
  2. Temperaturas oceánicas cálidas, al menos 26 °C, desde la superficie del mar hasta 15 metros por debajo de ésta.
  3. Vientos débiles en los niveles altos de la atmósfera que no cambien mucho en dirección y velocidad.
Formación de ciclón tropical
(Imagen del Programa COMET)

La energía que el ciclón tropical transforma en energía cinética de rotación y en procesos termodinámicos proviene del contacto entre el ciclón tropical y las aguas cálidas del mar y, por ende, del intercambio de energía entre las aguas del mar y el sistema ciclónico. Los vientos en los niveles bajos de la atmósfera, muy cerca de la superficie marina, circulan hacia el área de baja presión, es decir, confluyen hacia un lugar determinado. Las aguas cálidas le suministran al entorno del disturbio atmosférico la humedad y el calor necesarios para que se desencadenen los procesos de formación de nubes y, generalmente, de lluvia y actividad eléctrica. Se forman las bandas de lluvia y los topes de las nubes que se han formado se elevan muy alto en la atmósfera. Si los vientos en los niveles altos de la atmósfera se mantienen débiles, el ciclón tropical puede continuar intensificándose, alcanzando las subsecuentes categorías hasta llegar a huracán.

Estructura de un huracán

Contrario a lo que pueda aparentar en los mapas climáticos, un huracán es más que un punto en un mapa, y su curso es más que una línea. Es un sistema grande que puede afectar una amplia zona, requiriendo que se tomen precauciones aún lejos de donde se predice que afectará.

Las partes principales de un huracán son las bandas nubosas en forma de espiral alrededor de su centro. El ojo es un sector de bastante calma, poca nubosidad y, aproximadamente de 30 a 65 Km de diámetro. La pared del ojo está compuesta de nubes densas; en esta región se localizan los vientos más intensos del huracán.

Las bandas en forma de espiral con fuerte actividad lluviosa convergen hacia el centro del huracán de manera antihoraria. En los niveles altos de la atmósfera, el viento circula en forma horaria (anticiclónico), contrario a como lo hace en los niveles bajos. El aire desciende en el centro del huracán dando lugar al ojo del mismo.

En la densa pared de nubes que rodea el ojo se localizan los vientos más fuertes del huracán.

Estructura de un ciclón
(Imagen del Programa COMET)

En los niveles bajos se da la confluencia de viento que rota antihorariamente (ciclónico) y, por el contrario, en los niveles altos, en donde se da la salida del sistema, los vientos circulan horariamente (anticiclónico). En el gráfico superior, se observan las bandas de lluvia y una corriente de aire descendente en el centro del sistema, lugar en donde se forma el ojo del huracán.

Ojo de Huracán Mitch

Arriba, imagen del huracán Mitch cuando alcanzó la categoría 5. Se observa claramente el ojo y la pared del mismo. Nótense las bandas de lluvia que confluyen alrededor del centro del sistema. El ojo es oscuro ya que es una zona que no tiene nubes, lo que se observa entonces es la superficie del mar. El huracán Mitch es un reflejo de la alta organización que pueden llegar a alcanzar este tipo de ciclones tropicales, surgido de un sistema de baja presión, encontrando a su paso el ambiente favorable para su intensificación y organización tanto física como dinámicamente.

Ojo del huracán Pared del ojo de huracán

Fotos tomadas por el Dr. Black (NOAA) cuando volaba dentro del ojo de un huracán. Se nota el cielo despejado en la parte superior de la imagen y la espesa nubosidad de la pared del ojo. Esta región central del huracán es una zona estable, sin nubosidad y sin lluvia. Por el contrario, en la pared del ojo se localizan los vientos más fuertes del huracán.

Cambios en la estructura del ojo y de la pared del ojo pueden causar cambios en la velocidad del viento del huracán. El ojo puede cambiar de tamaño a medida que el huracán recorre las aguas oceánicas.

Las bandas de lluvia exteriores al huracán a menudo tienen vientos con fuerza de huracán o tormenta, pueden extenderse algunos cientos de kilómetros del centro y tienen un ancho de algunos kilómetros hasta 145 kilómetros y varían entre 80 y 480 kilómetros de largo.

El tamaño típico (diámetro) de un huracán es de 480 kilómetros de ancho, aunque este valor puede variar considerablemente. El tamaño NO es un indicador, necesariamente, de la intensidad del huracán.

Huracán Danny Huracán Fran

(Imágenes de la NOAA))

El tamaño de un huracán varía considerablemente. La imagen izquierda muestra el huracán Danny (1997) y a la derecha, el huracán Fran (1996). El huracán Danny es comparativamente mucho más pequeño que el huracán Fran, aunque no necesariamente implica que el huracán Fran fue más destructivo.

La fuerza de los vientos huracanados puede extenderse hacia afuera de su centro alrededor de 40 kilómetros, si es un huracán pequeño, y más de 240 kilómetros si es grande, alcanzando, en ciertas ocasiones, hasta 500 kilómetros.

El huracán puede cambiar rápidamente de forma, tamaño, intensidad, velocidad de traslación y dirección de desplazamiento. La velocidad y la trayectoria de un huracán dependen de complejas interacciones entre éste la atmósfera y el mar: típicamente un huracán se desplaza a una velocidad de 24 a 32 kilómetros por hora.

Como regla general el lado derecho del huracán (relativo a la dirección de su desplazamiento) es la parte más peligrosa del mismo debido a que a su velocidad se le suma la velocidad de la corriente de viento en el cual éste está embebido. El incremento de la velocidad del viento en el lado derecho del sistema aumenta la marejada generada. Además, los tornados son más frecuentes en esta parte del sistema. (Ver animación)

¿Dónde se forman los huracanes?

Los huracanes se forman en muchas regiones oceánicas del mundo. Así como existe la Cuenca del Atlántico existen otras 6 cuencas o áreas en las que se forman ciclones tropicales.Sin embargo el nombre que reciben estos fenómenos atmosféricos depende de la región del mundo en que se formen.

Regiones ciclogénicas
Las áreas en rojo indican las zonas marinas en las que pueden formarse los huracanes alrededor del mundo

Zonas geográficas donde se forman los huracanes
Cuenca del Atlántico
Noroeste de la Cuenca del Pacífico (de México a la línea de cambio de fecha)
Noroeste de la Cuenca del Pacífico ( de la línea de cambio de fecha)
Norte del océano Índico (incluyendo la bahía de Bengala y el mar de Arabia)
Suroeste del océano Índico (de África a 100° este)
Suroeste de la cuenca indo/australiana (100 °E-142°E)
Cuenca australiana/suroeste del Pacífico (142°E-120°O)

Al Huracán se le llama Ciclón si se forma en la Bahía de Bengala y en el océano Índico norte; Tifón, si se forma en el oeste del océano Índico (Japón, Corea, China…); Willy-Willy en Australia; Baguío en Filipinas.Todos son nombres equivalentes referidos al mismo tipo de sistema atmosférico.

Cuenca del Atlántico

La Cuenca del Atlántico está compuesta por el océano Atlántico, el golfo de México y el mar Caribe. En este artículo nos referiremos únicamente a la Cuenca del Atlántico, lugar donde surgen los huracanes que afectan ocasionalmente a Costa Rica. La zona de la Cuenca del Atlántico en donde se forman estos fenómenos es una función del mes del año, es decir, las zonas de formación de depresiones tropicales cambian con respecto al mes del año.

Zona de Cabo Verde

Los huracanes que inicialmente nacen como un sistema de baja presión en los alrededores de las islas de Cabo Verde (frente a las costas norteñas de África), llevan a cabo trayectorias enmarcadas dentro de la flecha indicada en la figura. A medida que transcurre el año, los lugares de nacimiento de los huracanes se trasladan hacia el oeste de su posición inicial, frente a las costas africanas, trasladándose al Mar Caribe especialmente en los meses de setiembre y octubre.

Los mapas que se muestran a continuación ilustran cómo las áreas de formación de ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico son función del mes del año. Las flechas indican las trayectorias predominantes. Las probabilidades (baja, media, alta) de formación de un ciclón tropical (depresión tropical, tormenta tropical, huracán) en el área del color correspondiente se muestran en la esquina superior derecha. Los huracanes pueden formarse en cualquier parte de la trayectoria predominante o dentro de las áreas coloreadas. (Imágenes adaptadas de la NOAA)

Junio
Julio
Agosto
Septiembre
Octubre
Noviembre

Efectos asociados con el huracán

peligros

Los riesgos asociados con los ciclones tropicales, especialmente con los huracanes son: marejada, vientos fuertes, intensas precipitaciones, deslizamientos e inundaciones. La intensidad de un huracán es un indicador que generalmente refleja el potencial destructor del mismo.

Marejada

La marejada es un domo de agua de 80 a 160 kilómetros de ancho, que choca con la costa debido a que es impulsada por la fuerza de los vientos generados por la tormenta. La marejada combinada con la marea crea lo que se llama la marea de tormenta. Ésta puede incrementar el nivel normal del agua en 4.5 metros o más.

El aumento del nivel del agua puede causar inundaciones severas en las áreas costeras, particularmente cuando coincide con la marea. El nivel de la marejada en un área en particular está relacionada, en principio, con la intensidad del huracán y la pendiente de la placa continental.

Los efectos de la marejada en las costas dependen de la forma de la placa continental. Si la costa es muy plana y extendida los efectos suelen ser devastadores (ver animación – 363.7KB); por el contrario, si la placa continental es alta la marejada encuentra la resistencia suficiente como para no afectar severamente la parte costera, tierra adentro (ver animación – 357.8KB).

En las zonas costeras la marejada es la principal amenaza asociada con un huracán, la cual, históricamente, ha causado la muerte de 9 de cada 10 personas; este efecto es particularmente importante en países en donde los huracanes provocan efectos directos, es decir lugares que son sobrepasados por el huracán, tales como Estados Unidos, Filipinas, India, Bangladesh, Nicaragua, Honduras, Cuba.

La marejada afecta severamente las embarcaciones y además, deposita grandes cantidades de sal en las área tierra adentro, alterando la salinidad normal de las zonas.

Vientos Fuertes

Los vientos asociados con un huracán suelen causar efectos devastadores en grandes zonas, especialmente en aquellas en las que el fenómeno afecta directamente. Un huracán categoría 1 tiene vientos de 119 km/h y, el huracán categoría cinco iguala o sobrepasa los 250 km/h.

En la cuenca del Atlántico el huracán Gilbert en 1988 registró la presión atmosférica central más baja jamás registrada: 888 hPa.

Por los destrozos causados, al huracán Camille (1969) se le asocian vientos de 165 kt, valor máximo registrado en la historia de la meteorología.

viento viento

Estas imágenes muestran la fuerza destructiva de los vientos de un huracán. Ejemplifican, no sólamente la capacidad de destrucción, sino que también la fuerza con las que un objeto puede ser impulsado.

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Fuertes Lluvias

Un huracán genera, en promedio, entre 150 y 300 mm de lluvia o más, la cual causa severas inundaciones, deslizamientos y derrumbes. Las lluvias más fuertes se relacionan, generalmente, con las tormentas tropicales o huracanes que se desplazan más lentamente (menos de 16 kilómetros por hora).

Grandes cantidades de lluvia pueden ocurrir hasta 160 kilómetros sobre tierra adentro donde las inundaciones repentinas y los deslizamientos son típicamente las mayores amenazas.

Registros máximos: en 12 horas el ciclón tropical Denise (1966) acumuló 1144 mm; en 24 horas la misma tormenta acumuló 1825 mm; en 48 horas un ciclón tropical (1958) acumuló 2467 mm; en 72 horas se acumularon 5678 mm con el ciclón tropical Hyacinthe (1980).

inundación
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Las lluvias intensas y continuas generadas por un huracán pueden provocar inundaciones severas, tal y como sucedió con el huracán Mitch (1998). Las imágenes muestran las inundaciones causadas por este huracán en la costa norte de Honduras. En el centro, se observa el aeropuerto de San Pedro Sula, en la costa norte del mismo país.

Tornados

Los tornados ocurren generalmente en el cuadrante frontal derecho del huracán. Sin embargo, pueden ocurrir en cualquier parte las bandas de lluvia asociadas al mismo.

Típicamente, mientras más intenso es un huracán más intenso es el tornado que se genera; la mayoría de los tornados ocurren dentro de un radio de 240 kilómetros a partir de la costa.

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Los tornados causan destrozos materiales de gran magnitud. Arriba a la derecha, destrucción causada por los tornados generados por el huracán Andrew. Abajo, un tornado típico, unido a su nube madre. (Imágenes de la NOAA)

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Vida Silvestre y Huracanes

¿Qué sucede cuando amenaza un huracán? Los residentes y visitantes localizados en la trayectoria de la tormenta pueden proteger sus hogares y viajar a lugares seguros, pero parte de la vida silvestre no es tan afortunada.

Los científicos del Servicio Nacional Biológico de Estados Unidos (NBS) han encontrado en sus investigaciones que, aunque pueda haber algunos cambios estructurales en el hábitat y las poblaciones pueden sufrir pérdidas notables, la mayoría de las poblaciones de plantas y animales que viven en zonas de tormentas son capaces de sobrevivir y recuperarse con el tiempo de estos fenómenos.

Las especies inmóviles como los mejillones y ostras puede ser completamente eliminados en la zona de impacto. Algunas de estas especies pueden ser transportadas con los restos del huracán a localidades distantes a lo largo de la costa y tierra dentro, con frecuencia a hábitats donde es difícil, sino imposible, que sobrevivan.

Hábitats terrestres pueden inundarse totalmente, eliminando por arrastre o ahogamiento a su fauna residente, especialmente pequeños mamífeors como ratones y conejos. Los lugares de anidamiento, con huevos y/o polluelos, de aves acuáticas coloniales (garzas, gaviotas, pelícanos) puede quedar completamente destruidos.

Científicos del NBS y sus colaboradores encontraron que la industria pesquera y de acuacultura de Louisiana sufrió enormes pérdidas a resultas del Huracán Andrew en 1992.

Se estimó que, solo en la Cuenca Atchafalaya al sur de Louisiana, murieron 184 peces. Los vientos de Andrew provocaron una amplia defoliación de árboles y arbustos, lo que resultó en un aporte grande de material orgánico en los humedales en un período breve. Este material, al descomponerse, causó niveles excesivamente bajos de oxígeno en el agua, sofocando los peces.

Al mismo tiempo, el 25 por ciento de los lugares públicso de crianza de ostras en Louisiana fueron virtualmente eliminados por el Huracán Andrew. Estos y otros organismos que viven en el fondo — que sirven como fuente importante de alimentos para las aves acuáticas en las Islas Barrera de Louisiana — sufrieron mortalidades masivas durante el paso del Huracán Andrew.

El Huracán Hugo ocasionó una devastación similar en la población de cotorras de Puerto Rico.

Se perdió, aproximadamente, la mitad de esta población en peligro crítico de extinción de menos de 50 aves. En algunos casos, las aves murieron como resultado de la tormenta, mientras que en otros los cambios en el hábitat provocados por la tormenta hicieron que las aves quedaran más vulnerables a los depredadores. Los científicos creen que las cotorras de Puerto Rico que sobrevivieron posiblemente estaban refugiadas en las cavidades de grandes y fuertes árboles, resistentes a los huracanes.

Un científico del NBS observó pájaros en el suelo y bajo cubierta durante el Huracán Hugo, tranquilas hasta que pasara la tormenta. Otras pueden haber sido ‘sopladas’ hacia el mar y murieron. Las aves oceánicas aparecen en lugares extraños luego de tormentas, habiendo sido transportadas por los vientos kilómetros tierra adentro. Lo mismo sucede con las aves de tierra adentro, que son transportadas al mar.

Los manatíes, grandes mamíferos marinos, están bien adaptados al ambiente acuático. Debido a que habitan en aguas interiores y cerca de la costa, usualmente pueden encontrar áreas protegidas durante tiempo tormentoso.

Los organismos que viven en corrientes usualmente están bien adaptados a las inundaciones, excepto a las más severas. Los mejillones de agua dulce permanecen enterrados en el sedimento del fondo y usualmente se encuentran en arroyos grandes, de gradiente inferior, donde las rocas y otros sedimentos no son removidos durante las inundaciones periódicas. En estos momentos, se sabe que los peces buscan inmediatamente refugio en aguas calmas detrás de grandes rocas u otros obstáculos en el arroyo.

Aún cuando sean arrastradas generaciones completas de insectos acuáticos en un inundación, usualmente hay sobrevivientes que permanecen para recolonizar y repoblar el arroyo en la próxima generación.

Ocasionalmente, una inundación severa “una de cada 1000 años” puede alterar drásticamente el hábitat de un arroyo y eliminar completamente sus organismos vivos. Sin embargo, las pérdidas directas en la vida silvestre usualmente son mínimas en un huracán. El Huracán Andrew apenas afectó a algunas especies de vida silvestre, e incluso benefició a otras.

Los estudios luego del Huracán Andrew demostraron que aunque las funciones de los sistemas costeros parecen recuperarse, la estructura y tamaño de las playas y pantanos con frecuencia cambian. Por consiguiente, las áreas a lo largo de la costa han sido moldeadas por las tormentas formando diferentes hábitats con nuevas funciones, nueva distribución de plantas y animales y una nueva composición de especies.

Fuente: http://www.jmarcano.com/varios/desastre/huracan.html

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