CUIDARSE MEJOR PARA CUIDAR MEJOR

Cuidarse a si mismo para cuidar mejor

Botón Cuidarse a si mismo para cuidar mejor

Debido a que las vidas de los cuidadores giran en torno a la satisfacción de las necesidades del familiar al que dedican sus cuidados, muchos suele dejar sus propias vidas en un segundo plano.

Esta situación, perfectamente comprensible, significa frecuentemente que las tensiones y el malestar que experimentan muchos cuidadores proviene, pues, del hecho de que se olvidan de sus propias necesidades en beneficio de la de sus familiares. Las múltiples y variadas responsabilidades del cuidado dificultan que estas personas puedan disponer del tiempo y fuerzas necesarias para cuidarse a sí mismos. No obstante, los cuidadores que quieran disfrutar de un mayor bienestar, tanto emocional como físico en la situación de cuidado de su familiar, así como desarrollar un óptimo rendimiento en las tareas relacionadas con el cuidado, necesitan darse cuenta de la importancia que tiene cuidar de sí mismo y aprender cómo hacerlo.

> Pensar en la relación de ayuda . El estado de ánimo, la relación que mantenemos con la persona que cuidamos, los lazos emocionales, etcétera, marcarán mucho la relación de ayuda que tendremos con la persona dependiente. Por eso, es importante que tengamos el tiempo y el espacio necesario para vivir la relación de la forma más positiva posible.

> Detectar las señales de cansancio . Ante situaciones de estrés prolongado, el organismo emite señales para informar que estamos muy cansados o al límite de nuestra capacidad. Estas señales de alerta , que sirven para darnos cuenta de que debemos descansar, son:

> Problemas de sueño (despertar de madrugada, dificultad para conciliar el sueño o demasiado sueño).

> Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio continuo, etcétera.

> Aislamiento.

> Consumo excesivo de bebidas con cafeína; alcohol y de tabaco.

> Problemas físicos: palpitaciones, temblor de manos, molestias digestivas.

> Problemas de memoria y dificultad para concentrarse.

> Menor interés por actividades y personas que anteriormente eran objeto de interés.

> Aumento o disminución del apetito.

> Actos rutinarios repetitivos como, por ejemplo, limpiar continuamente.

> Enfadarse fácilmente e irritabilidad anormal.

> Dar demasiada importancia a pequeños detalles.

> Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.

> Dificultad para superar sentimientos de depresión o nerviosismo.

> No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos o justificarlos mediante otras causes ajenas al cuidado.

>Tratar a otras personas de la familia de forma menos considerada que habitualmente.

Botón Pedir ayuda a los demás

Muchos cuidadores han comprobado a partir de su experiencia que pedir ayuda a familiares y amigos contribuye en gran medida a hacer más agradable el cuidado y extraer más consecuencias positivas del mismo porque supone compartir con otras personas las responsabilidades y tensiones asociadas a la situación de cuidado.

La petición de ayuda en la tarea del cuidado del familiar mayor siempre es importante, aunque no siempre es fácil. La mayoría de los cuidadores que cuentan con la colaboración de los demás han tenido que “ganársela”. Pero, ¿cómo se gana la ayuda de los demás? Los cuidadores no deben pretender hacer frente a las responsabilidades del cuidado ellos solos, pero tampoco han de suponer que toda la gente de su alrededor les va ayudar de forma natural. Si un cuidador no pide ayuda, es probable que no la consiga.

Cuidarse a si mismo para cuidar mejor

> Informarse y utilizar los recursos socio asistenciales y de la comunidad. Los servicios sociales son aquel conjunto de servicios que ayudan a los grupos sociales y a las persona a resolver sus problemas o a superar las dificultades, a crear y conseguir recursos para mejorar la calidad de vida. Los ámbitos de cobertura de las necesidades sociales por parte de los servicios sociales por parte de los servicios son mayoritariamente: infancia y adolescencia, juventud, vejez, personas discapacitadas, mujer, drogodependencias, minorías étnicas, refugiados, delincuencia, transeúntes y emergencias sociales.

La red básica de servicios sociales se configura en tres niveles complementarios:

> Nivel de servicios de atención primaria . Es el punto de acceso inmediato del sistema de servicios sociales, el lugar donde es necesario dirigirse ante cualquier necesidad. Los servicios de este nivel dependen de entidades públicas.

> Nivel de atención especializada . Integrado por el conjunto de servicios destinados a colectivos específicos de población. Pertenecen tanto a entidades de iniciativa privada como pública.

> Nivel de atención especializada de alcance superior . Incluye servicios destinados a un grupo determinado de población que dependen de otros sistemas de bienestar social diferentes a los servicios sociales (por ejemplo, de salud, justicia o enseñanza).

> Planificar las actividades y el futuro. Organizar el tiempo. Aprender a anticiparse a los problemas es una estrategia que puede ayudar a los cuidadores a cuidar mejor de sí mismos y de sus familiares. Prever las situaciones difíciles puede servir para evitar muchos problemas y una buena fórmula para ello es planificar el futuro. Es conveniente hacerlo cuanto antes, implicar al familiar que recibe el cuidado en todas las decisiones que sea posible (legales, económicas o de otro tipo) y tomar decisiones antes de que la situación sea crítica (traslado a una residencia, agravamiento de una enfermedad, etc.). En cualquier caso, hay que tener en cuenta que muchos de los dilemas que deben afrontar los cuidadores no cuentan con una única solución. Una misma situación (por ejemplo, ingreso del familiar en una residencia, distribución del cuidado entre los miembros de la familia, herencia, etc.) puede resolverse de distintas formas, cada una de las cuales tendrá ventajas e inconvenientes.

Es necesario organizar el tiempo, marcarse objetivos realistas, contar con miembros de la familia y elaborar un plan de actividades:

> Hacer una lista con las tareas que se deben realizar.

> Ordenarlas según su importancia.

> Anotar para cada tarea el tiempo aproximado.

> Hacer otra lista con las actividades que le gustaría realizar.

> Ordenarlas por importancia y anotar el tiempo necesario para cada una de ellas.

> Hacer una única lista con las tareas que debe realizar y las que le gustaría siguiendo un orden de importancia.

> Si no hay tiempo para todas, posponga para otro momento las que están en los últimos lugares de la lista, y cuando disponga de tiempo extra, dedíqueselo a ellas.

> Expresar sus sentimientos y emociones. En la experiencia de cuidar, es normal que aparezcan pensamientos y sentimientos negativos hacia la situación que viene, la persona que cuida o hacia otros familiares menos implicados en la tarea de cuidar. Reconocer estos sentimientos permite expresarlos y compartirlos saludablemente con familiares, amigos, la persona dependiente y otros cuidadores y profesionales.

> Poner límites en beneficio propio o de la persona dependiente. Los cuidadores que cuidan de sí mismos ponen límites al cuidado. En ocasiones, empiezan a poner límites cuando se dan cuenta de que estaban asumiendo una carga que es posible compartir con otros. Otras veces comienzan a poner límites cuando la persona que está siendo cuidada demanda más cuidados y atención de los necesarios.

Algunas personas tienen dificultades para decir “no”. Por esta razón, puede ocurrir que estas personas accedan con frecuencia a las demandas y peticiones de otras personas sin desear hacerlo o bien que ofrezcan excusas variadas relacionadas con su incapacidad para satisfacer las peticiones de otra persona, cuando la verdadera cuestión es que no quieren acceder a ellas. Por el contrario, hay personas que pueden ser hostiles y agresivas en su rechazo de una petición. Saber decir ‘no’ es importante cuando la persona mayor a la que se está cuidando realiza peticiones excesivas o poco adecuadas, a las que no se desea o se debe acceder. Es importante saber decir no para poner límites al cuidado.

Cuidarse a si mismo para cuidar mejor

Botón Velar por nuestro bienestar

Se sabe que la experiencia de cuidar a otra persona genera en muchos cuidadores sentimientos positivos. El simple hecho de que la persona a la que cuida y a la que quiere se encuentre bien puede conseguirlo.

El cuidado de otra persona implica una serie de exigencias que pueden perjudicar notablemente al cuidador, tanto en el aspecto físico como en el psicológico. A veces, en la tarea de cuidar se descuidan aquellas actividades que permiten recuperarse del cansancio y de las tensiones de cada día. Los cuidadores que mejor se sienten son los que mantienen unos hábitos de vida saludables que les llevan a estar en las mejores condiciones físicas y psicológicas para cuidar de sí mismos y de su familiar.

> Dormir lo suficiente . Dormir es una de las necesidades vitales. Sin un sueño reparador, las personas pueden tener multitud de problemas: falta de atención, propensión a los accidentes, irritabilidad, quedarse dormido en situaciones peligrosas, etc. La falta de sueño es un problema frecuente entre los cuidadores porque muchas veces cuidar a un familiar significa atenderlo también por la noche. Todo ello puede ocasionar un aumento de la tensión emocional y una mayor fatiga del cuidador.

> Hacer ejercicio con regularidad . El ejercicio físico es una forma útil de combatir la depresión y la tensión emocional. Es una manera saludable de eliminar las tensiones que se van acumulando a lo largo del día. Muchos cuidadores pueden pensar que encontrar tiempo para hacer ejercicio es en sí mismo un problema. Pero siempre hay alternativas. Caminar es una de las formas más sencillas de hacer ejercicio y, por ello, se pueden aprovechar las salidas necesarias a la calle (para comprar, hacer gestiones, “papeleos”, etc.) para caminar un rato, incluso dar un rodeo para caminar durante más tiempo. De igual forma, si las condiciones físicas de la persona a la que se cuida lo permiten, pueden pasear juntos, aunque sea durante un breve espacio de tiempo, o bien puede hacerse una sencilla tabla de gimnasia en casa. La bicicleta estática también es una buena opción para hacer ejercicio cuando salir de casa resulta difícil.

> Evitar el aislamiento . Muchos cuidadores, como consecuencia de un exceso de trabajo, se distancian de sus amigos y familiares cuando la persona a la que cuidan requiere una dedicación intensa. Esto puede llevar a una situación de aislamiento que aumenta en el cuidador la sensación de “sobrecarga” y estrés y que le pueden ocasionar problemas físicos y psicológicos. Para evitar que esto ocurra, una buena solución es que el cuidador disponga de algún tiempo libre para hacer actividades que le gustan, mantener alguna afición, estar con otras personas, etc. Si el cuidador tiene dificultades de tiempo y es necesario que otras personas le sustituyan durante algún periodo para quedarse cuidando de su familiar, la petición de ayuda puede dar muy buenos resultados. En cualquier caso, es importante mantener las amistades y dedicar un tiempo a estar con ellas.

> Mantener aficiones e intereses . Con frecuencia, las personas que cuidan familiares mayores tienden a centrarse de forma casi exclusiva en las necesidades de éstos y a emplear la mayor parte de su tiempo en atenderles, sin reparar en sus propias necesidades. Sin embargo, aunque resulte difícil, lo ideal es mantener un equilibrio entre las propias necesidades e intereses personales y las obligaciones que implica cuidar a un familiar. Por eso, en el caso de que se hayan ido abandonando aficiones, actividades, contacto con amistades, etc., es conveniente que poco a poco se vayan incorporando otra vez a nuestra vida. Así, el cuidador puede empezar por elaborar una lista de las actividades que le gustaría hacer y, a partir de ahí, elegir aquellas que resulten más viables y comenzar con ellas. Gradualmente se podrá ir seleccionando otras actividades para incorporarlas y, de esta forma, conseguir que el disfrute personal sea una parte natural de la vida diaria del cuidador.

> Descansar . Las personas que están cuidando a un familiar se ven sometidas a lo largo del día a un esfuerzo continuo. Por ello, es importante que introduzcan en su vida diaria momentos de descanso sin que sea necesario para ello salir de su casa o dejar solo a su familiar. Existen formas sencillas de distraerse y “tomar un respiro” para relajarse que se pueden llevar a cabo con facilidad. Por ejemplo, respirar profundamente durante unos instantes, mirar durante un tiempo a lo lejos por la ventana, pensar durante unos momentos en algo agradable, hacer una breve interrupción en el quehacer cotidiano para descansar, darse una pequeña satisfacción como tomar un refresco, etc. También puede ser muy útil practicar alguna técnica de relajación. La relajación es un buen método para, con una dedicación mínima de tiempo al día, conseguir grandes beneficios físicos y psicológicos.

Botón Establecer buena comunicación con la persona dependiente.

Mantener una buena comunicación favorece que la relación de ayuda sea percibida de manera satisfactoria y facilita la tarea de cuidar.

Para establecer una buena comunicación:

> Escoja un lugar adecuado para hablar, libre de ruidos.

> Escuche atentamente y muestre interés por lo que la persona mayor explica y expresa.

> Observe a la persona que cuida para detectar cuál es su estado emocional, cuáles son sus necesidades.

> Busque temas de conversación significativos.

> Utilice un lenguaje sencillo.

> Respete el tiempo que la persona mayor necesita para comprender qué le dice y para que le responda.

> Acepte una negativa.

> Evite juzgar y aconsejar.

> Utilice el tacto, la mirada, el tono de voz adecuado para comunicarse.

> Busque el mejor momento para hablar.

Fuente: http://www.sercuidador.org/cuidarse.htm

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Llevaba ya mucho tiempo sin poner nada en el blog. Después de haber estado atareado con fechas de prácticas, clases, trabajo, y la adquisición de un ordenador portátil (si, el nuevo MacBook), me parece oportuno postear sobre cuidar y ser cuidado. La Ley de la Dependencia está de moda, aunque está siendo menos aplicada de lo que sería recomendable.

Aquí tenéis unas pequeñas pautas propuestas por la Cruz Roja, lugar en el que comienzo las prácticas de Educación Social, en las que trataré temas de actualidad social que ya os iré comentando a medida que surjan y tenga tiempo para postearlas.

Al fin escapé de gran parte de esa fatal e ineficaz dualidad Microsoft-Windows, me he pasado a Apple-Leopard, mucho más eficaz, estable y de similar sencillez de manejo (sí, hay que pasar un proceso de adaptación, pero merece gratamente la pena).

Volviendo a lo de ser cuidadores, muchas veces nos desatendemos a nosotros mismos, con una peligrosa tendencia a aislarnos. Me parece muy recomendable y acertado este reportaje, es de la página de la Cruz Roja. Lo comparto con vosotros, esperando que os guste.

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Esta entrada fue publicada en Salud.

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