CAPÍTULO 138 – ¿QUIÉN LAVA LOS PLATOS EN CASA?

Educación para la Ciudadanía lleva los temas cotidianos a los alumnos de primaria

“¿Quién lava los platos en casa?”. La maestra tiene delante 24 alumnos de entre 11 y 12 años. Ha soltado la pregunta en clase. Ellos contestan con risas. La maestra, Puri Tavaleró, pide silencio. Les explica que las tareas domésticas deben repartirse. Es la primera tesis de esta clase que oyen hoy los alumnos de sexto de primaria que asisten a Educación para la Ciudadanía en la escuela pública Poblenou de Barcelona.

La asignatura es nueva. El año pasado Educación para la Ciudadanía arrancó en secundaria. Hace sólo mes y medio que ha aterrizado en todas las escuelas entre los alumnos de quinto o sexto de primaria, a escoger.

¿Sobre qué instruye esta asignatura? Sobre las costumbres en otros países, el civismo, comentarios sobre noticias o los derechos de los niños. Pero hoy el tema es el reparto de las tareas domésticas. La maestra pide silencio e insiste en confirmar la tesis de partida: todos en la familia deben colaborar en las tareas de casa. ¿Es así?

“Vamos a leer el capítulo de hoy”. Todos buscan el capítulo del libro de texto sobre el reparto de las funciones domésticas. Entre varios niños lo leen. Alex, uno de los protagonistas de la historia libresca, es el personaje perezoso de este capítulo, el antihéroe. No hace nada en casa: ni limpia, ni plancha, ni pone la lavadora, ni cose, ni compra, ni ayuda en la cocina.

-¿Es así en vuestras casas? -inquiere la maestra-. ¿Os parece bien lo que hace Alex?

-¡Noooo! -dicen a coro.

La maestra les pregunta cómo se hacen las tareas domésticas en sus casas. Les reparte un cuestionario y los alumnos van saliendo a la pizarra. Las conclusiones son: la mayor parte de las tareas recaen sobre las madres, que muchas veces también trabajan fuera de casa, y a veces sobre los hijos, quizás más sobre las hijas.

Lo que menos hacen los hombres es la cama. Sólo dos de los 24 alumnos de clase contestan que su padre la hace habitualmente, sólo tres cosen, otros tres ponen o recogen la mesa y cuatro limpian la casa.

Queda claro que lo que más hacen los padres de los alumnos de esa clase es cocinar (en 14 casos) y comprar (en siete casos).

-¿Podemos vivir sin hacer las cosas de casa? ¿Sin cocinar, por ejemplo? No, ¿verdad? -pregunta la maestra.

-¡Nooo! -responde un murmullo general.

-Sí, comiendo pizza -dice una alumna.

-No, te pondrías muy gordo -responde un alumno.

-Es supercaro comer pizza cada día -tercia otro.

-Pero ¿es bueno comer siempre pizza? Claro que no -interviene la profesora-. ¿Podemos vivir sin lavar la ropa? -añade.

-¡Es asqueroso! -exclama una niña.

-Pero alguien tiene que hacer que la ropa esté limpia. Todos tendríamos que hacerlo o ayudar -señala la maestra.

La clase deriva en lo que hacen los alumnos y sus hermanos. Nuria limpia su habitación una vez por semana, Xavier va a comprar y ayuda en otras cosas, Alexandra dice que ayuda, pero su hermano no sabe limpiar los platos. “¿Os lo creéis?”, pregunta la maestra. Se oye una negativa general.

¿Estos chicos limpiarán los platos ahora y de mayores?, ¿pondrán la lavadora? Nadie lo sabe, pero puede que sí porque empiezan a aprenderlo a los 11 años. Entretanto, ¡pobres madres!

FUENTE: http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Quien/lava/platos/casa/elpepusocedu/20091028elpcat_12/Tes

—————–
Hacía tiempo que no oía hablar sobre este tema: educación para la ciudadanía. Lo más reciente que tengo es la polémica que se montó en la Comunidad Valenciana… donde llegó a impartirse incluso en inglés (y luego se quejan esos cabezas cuadradas de políticos de que se habla demasiado catalán o euskera en los sitios propios de ello).

Antes, con el tema de la educación para la ciudadanía, sólo se discutían banalidades y chorradas ideológicas en vez de centrarse en temas más importantes como el que ha publicado la web de EL PAÍS.

¿Quién lava los platos en casa?. Es un título muy descriptivo. Por tradición lo han ido haciendo las mujeres de los hogares, pero, por fortuna, los roles poco a poco están más repartidos… y para que eso se produzca con éxito, es imprescindible enseñarlos desde pequeños, siempre te saldrán cafres varios (siempre los hubo y los habrá) pero educando en condiciones es más complicado.

Evidentemente, a una persona que tenga entre 40 y 60 años será mucho más difícil que eso les entre en la sesera, porque llevan toda la vida con las mismas costumbres, pero con los niños es más fácil, aprovechemos esa ventaja pues.

Se empiezan por pequeñas tareas, como los platos, comprar y hacer la cama, y luego ya podemos ir cocinando, planchando, poniendo lavadoras, tendiendo la ropa… para que poco a poco la cosa vaya cambiando entre los dos, no sólo la mujer.

Estos temas son importantes para “Educación para la Ciudadanía”. Otros temas podrían ser la salud, la educación vial, el respeto a los mayores, la multiculturalidad… etc., espero que cunda el ejemplo de este reportaje

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s