MIGUEL DELIBES

Ilustración del escritor vallisoletano

MIGUEL DELIBES (1920-2010)

Escritor y novelista vallisoletano.

Facetas:

Novelista: narrador y creador de personajes:

Miguel Delibes es, antes que nada, un narrador de historias y, por ende, un creador de personajes.

“Para mí -dijo el escritor al serle concedido el Premio de las Letras Españolas en 1991- una novela es una historia encaminada a explorar las contradicciones que anidan en el corazón humano y, por tanto, requiere, al menos, un HOMBRE, un PAISAJE y una PASIÓN”.

El PAISAJE lo constituyen en las novelas delibeanas el campo castellano o la ciudad provinciana; la PASIÓN es el desencadenante de todos y cada uno de los relatos de Delibes, en los que la marginación y la muerte juegan bazas fundamentales; y el HOMBRE son todos y cada uno de los personajes salidos de su pluma. Porque si por algo se distingue la narrativa delibeana es por estar poblada por una galería de personajes de ficción únicos en la literatura española del siglo XX.

“Yo doy a los personajes -escribe en “Un año de mi vida”- un lugar preponderante entre todos los elementos que se conjugan en una novela. Unos personajes que vivan de verdad relegan, hasta diluir su importancia, la arquitectura novelesca, hacen del estilo un vehículo expositivo cuya existencia apenas se percibe y son suficientes para hacer verosímil el más absurdo de los argumentos”.

Y la característica principal de los personajes delibeanos es que son seres marginados, acosados por la sociedad o por el entorno, “perdedores”, como le gusta definirlos al propio novelista.

“Yo he tomado en mi literatura -son de nuevo palabras textuales- una deliberada postura por el débil. En todos mis libros hay un acoso del individuo por parte de la sociedad y siempre vence ésta. Y esto en cualquiera de mis protagonistas, por dispares que sean, desde el burgués Cecilio Rubes de “Mi idolatrado hijo Sisí”, hasta el Nini de “Las ratas”, que para sobrevivir tiene que cazar y comer estos animales. A pesar de la distancia social o de clase que evidentemente existe entre ambos personajes, en definitiva nos encontramos con dos seres frustrados y acosados por un entorno social implacable”.

Las mismas o parecidas palabras podría pronunciar Delibes refiriéndose al protagonista de “La sombra del ciprés es alargada”; o a Sebastián de “Aún es de día”; o a don Eloy de “La hoja roja”; o a Mario y Menchu de “Cinco horas con Mario”; o a Pacífico Pérez de “Las guerras de nuestros antepasados”; o al viejo don Cayo de “El disputado voto del señor Cayo”; o al Azarías de “Los santos inocentes”; o a Gervasio García de la Lastra de “Madera de héroe”; o a Cipriano Salcedo, protagonista de “El hereje”, la última novela del escritor.

“Dudo mucho -concluye Delibes- que en mis libros haya un solo héroe; todos son antihéroes, pero, al propio tiempo, todos están envueltos en una cálida mirada de comprensión. He procurado dotarlos de humanidad y de ternura. Una ternura que no siempre está a flor de piel, porque muchos de mis personajes son primarios y bruscos, pero que se adivina en cuanto se les conoce a fondo”.

Miguel Delibes, pues, creador de personajes. Personajes que fueron naciendo de su pluma al hilo y compás de su propia biografía y que, según palabras del escritor al recibir el Premio Cervantes en abril de 1994, han configurado aquélla tanto o más que sus propias vivencias: “Yo no he sido tanto yo como los personajes que representé en este carnaval literario. Ellos son, pues, en buena parte mi biografía”.

Periodista:

La vida y obra del novelista Miguel Delibes han estado vinculadas estrechamente al periodismo, y más directamente al periódico vallisoletano “El Norte de Castilla”. En él ingresa, el 10 de octubre de 1941, como caricaturista, se hace luego redactor, tras un curso intensivo de periodismo en Madrid, y ocupa con el tiempo los puestos de subdirector, en 1952, y director en 1958. Se ve obligado luego a dimitir, en 1963, por sus enfrentamientos con la censura franquista, pero siempre seguirá vinculado al periódico vallisoletano, en puestos de alta responsabilidad o representatividad, al igual que seguirá escribiendo y publicando artículos y crónicas en diferentes medios de comunicación españoles e hispanoamericanos. En 1975, incluso, se le ofrece a Delibes la dirección del periódico “El País”, a punto de salir a los kioscos, pero el escritor, recientemente fallecida su esposa, declina el ofrecimiento.

La actividad periodística de Miguel Delibes, tan estrechamente relacionada con la literaria, merece ser contemplada desde dos aspectos:

En primer lugar, como taller de aprendizaje precisamente de esa posterior y preponderante labor narrativa del novelista vallisoletano. En “El Norte de Castilla” ejercitará y afinará su pluma y será su ingreso en el periódico una de las causas, casi fortuitas, que encaminarán a Delibes hacia la literatura, según él mismo ha reconocido.

Y en segundo lugar, el periodismo supuso para Delibes su primer ejercicio de compromiso e independencia de pensamiento, en unas circunstancias tan difíciles de llevar ambas a la práctica. Delibes y su periódico plantan cara a la censura imperante y llevan su postura crítica hasta los mismos límites de lo permisible. Su denuncia de la postración del campo castellano, la incorporación al periódico de redactores y colaboradores no oficialistas, la atención prestada a los primeros movimientos obreros o estudiantiles, la manifiesta resistencia al seguidismo de las consignas en la página editorial, etc., etc., serán otros tantos motivos de forcejeo y enfrentamiento de M. Delibes con la autoridad de prensa, y la manifestación de lo que habrá de ser su actitud ética a lo largo de su vida, tanto en el periodismo como en la literatura. Porque cuando las cortapisas a la libertad de expresión impiden a Delibes llevar más lejos sus denuncias en el periódico, se pasa paladinamente a la novela y escribe, por ejemplo, “Las ratas”, que al igual que otros títulos del llamado “realismo social”, traslada a la literatura una actitud crítica mucho más incisiva y cruda que la de prensa.

Algunas de las reflexiones de Miguel Delibes sobre el ejercicio del periodismo que a él le tocó vivir, así como varias recopilaciones de artículos y crónicas de prensa, se encuentran en los siguientes libros del escritor:

“La censura de prensa en los años 40” (1985)

“Vivir al día” (1968)

“El otro fútbol” (1982)

“Un año de mi vida” (1982)

“Castilla habla” (1986)

“Pegar la hebra” (1990)

“He dicho” (1996)

Algunos de los medios de comunicación en los que M. Delibes ha colaborado con sus artículos y crónicas son los siguientes: “El Norte de Castilla” (Valladolid), “Destino” (Barcelona), “Vida deportiva” (Barcelona), “Informaciones” (Madrid), “Ya” (Madrid), “ABC” (Madrid), “El Noticiero Universal” (Barcelona), “Mundo hispánico” (Madrid), “El ciervo” (Barcelona), “Triunfo” (Madrid), “Cuadernos para el diálogo” (Madrid), “El Semanal” (Madrid), Agencia Serco, Agencia EFE, etc.

Para conocer mejor la faceta periodística de Miguel Delibes, consultar:

“Miguel Delibes, periodista”, de José Francisco Sánchez (1989) Edit. Destino.

“Delibes: periodismo y testimonio”, de César Alonso de los Ríos (del libro “Premio de las Letras Españolas 1991” (1994).

Cazador:

Miguel Delibes ha hecho suya y ha repetido una y otra vez la gráfica definición que le aplicara un día su amigo Santiago R. Santerbas: “Antes que un escritor que caza, soy un cazador que escribe”. “Es decir -sigue argumentando Delibes en el Prólogo del Tomo II de su Obra Completa-, que mis libros salen de mis contactos con el campo y no a la inversa, de donde se deduce que yo salgo al monte a cazar perdices y, de rechazo, cazo también algún libro”.

Porque para Delibes la caza no es una actividad secundaria o accesoria, sino sustantiva, lo que quiere decir, en sus propias palabras nuevamente, “que sin la caza difícilmente podría desenvolverme”.Pero es muy importante comprender la actitud e incluso el pensamiento de Miguel Delibes en torno a la caza, expresado en sus numeroso libros cinegéticos, y que concuerda, además, aunque pueda parecer paradójico a primera vista, con el culto del novelista por el medio natural y el respeto y disfrute de la naturaleza.

He aquí el primer punto de su doctrina: La caza es, antes que nada, un ejercicio deportivo, casi una disculpa o un simple recurso para tomar contacto con la naturaleza y el paisaje, para acercarse e integrarse en una y otro, como constantes ambos de toda su obra narrativa. “El verdadero cazador -ha dicho Delibes- es capaz de disfrutar de un placentero día de caza sin necesidad de disparar la escopeta”.Esta postura le lleva, en consecuencia, a denunciar y lamentarse por todo aquello que atenta contra la naturaleza y la progresiva desaparición de las especies. Su regla de oro cinegética se resume en esta máxima, repetida por Delibes una y otra vez: Hombre libre, contra pieza libre, en un medio libre.

Pero hay otro aspecto a resaltar en la literatura cinegética del novelista vallisoletano: Precisamente eso, que escribe siempre en novelista, en narrador nato. El escritor-cazador (o viceversa) trasciende la materia o anécdota tratada y la transforma en materia narrativa y en pulsión literaria. La trivial aventura de perseguir a una sencilla perdiz se convierte, de pronto, en la aventura fascinante de seguir las huellas y dar alcance y captura a lo imposible, al reto, a la ambición, al ideal, incluso a la oscura amenaza. Si “Diario de un cazador”, protagonizada por un personaje de ficción, el inefable Lorenzo, es una novela, ¿por qué no han de serlo “Con la escopeta al hombro”, “Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo” o “Las perdices del domingo”, diarios de caza de un cazador llamado Miguel Delibes?

Un cazador, además, que cuando escribe de caza se siente tan libre y desinhibido como cuando caza. Él mismo lo deja dicho en el Prólogo de “Con la escopeta al hombro”: “Escribir sobre asuntos de caza constituye, en cierto modo, una liberación de los condicionamientos que rigen el resto de mi actividad literaria. Si cazando me siento libre, escribiendo sobre caza reproduzco fielmente aquella placentera sensación, torno a sentirme libre”.

Cine:

Miguel Delibes se ha sentido “fascinado” por el cine -son sus palabras- desde niño. Acude al cine dominical del colegio, a las sesiones dobles del Cine Hispania y del Teatro Pradera, de jovencito, y cuando ingresa en “El Norte de Castilla” se inicia en la brega periodística escribiendo críticas cinematográficas e ilustrándolas con las caricaturas de los actores o actrices correspondientes. Llega luego a director del periódico vallisoletano y, a instancias suyas, se crea un “Cine forum” que se inaugura, el 2 de febrero de 1966, con la película “Ciudadano Kane”, de Orson Welles.

Pues bien: esta atención constante de Delibes por el cine se ha visto a su vez correspondida por la atención que el cine ha prestado a la obra narrativa del novelista. Nueve películas y tres adaptaciones televisivas son, por ahora, las realizaciones cinematográficas basadas en otras tantas novelas y cuentos del autor.

“El camino” (1962), dirigida por Ana Mariscal.“Retrato de familia” (1976), basada en “Mi idolatrado hijo Sisí” y dirigida por Antonio Giménez-Rico.

“La guerra de papá” (1977), basada en “El príncipe destronado” y dirigida por Antonio Mercero.

“Los santos inocentes” (1984), dirigida por Mario Camus. (Los actores Paco Rabal y Alfredo Landa consiguieron el premio a la mejor interpretación en el Festival de Cannes).

“El disputado voto del señor Cayo” (1986), dirigida por Antonio Giménez-Rico.

“El tesoro” (1988), dirigida por Antonio Mercero.

“La sombra del ciprés es alargada” (1990), dirigida por Luis Alcoriza.

“Las ratas” (1996), dirigida por Antonio Giménez-Rico.

“Una pareja perfecta” (1998), basada en la novela “Diario de un jubilado” y dirigida por Francesc Betriú.

Televisión:

“En una noche así” (1968), relato sacado del libro de cuentos “La partida”, y dirigido por Cayetano Luca de Tena. (Televisión Española).

“La mortaja” (1974), dirigida por José Antonio Páramo. (Televisión Española).

“El camino” (1977), serie de cinco capítulos dirigida por Josefina Molina. (Televisión Española).

Asimismo, Miguel Delibes ha sido el autor del guión y texto de dos documentales televisivos sobre Valladolid y Castilla:

“Tierras de Valladolid” (1966), dirigido por César Ardavin y presentado por la actriz Concha Velasco.

“Valladolid y Castilla” (1981), dirigido por Adolfo Dofour y presentado por el propio Miguel Delibes.

Cuando a Miguel Delibes se le ha preguntado por qué cree que el cine ha prestado tanta atención a su obra literaria, ha respondido: “Porque las historias de mis novelas son convincentes y concretas y, sobre todo, porque los personajes que las viven están delineados con cuidado, son humanos y creíbles”.

(En el libro “MIGUEL DELIBES: LA IMAGEN ESCRITA” (1993), de Ramón García Domínguez, se analiza toda la relación de Miguel Delibes y su obra con el cine).

Teatro:

Miguel Delibes nunca ha escrito directamente para el teatro.   “En el teatro  -ha dicho- me coarta mucho la limitación de tiempo y la limitación de espacio. Es decir, que lo que ocurre en el drama que tú quieres narrar no tenga más que una hora y media o dos horas de duración. Y otro tanto diríamos del espacio físico: Toda tu historia debe estar ceñida a uno, dos o tres escenarios a lo sumo. Estas limitaciones me molestan”.

Sin embargo, tres novelas de Delibes, hasta el momento, han sido llevadas a los escenarios teatrales: “Cinco horas con Mario, “La hoja roja” y “Las guerras de nuestros antepasados”.

La adaptación teatral de “Cinco horas con Mario”, novela publicada en 1966, se estrenó en Madrid, en el Teatro Marquina, el 26 de noviembre de 1979. Fue dirigida por Josefina Molina e interpretada por la actriz vallisoletana Lola Herrera. La obra duró en cartel hasta 1981 (tres temporadas consecutivas) y luego ha vuelto a reponerse en tres ocasiones más, siempre interpretada por Lola Herrera: 1984, 1989 y 2001.

El 6 de setiembre de 1986 y con motivo del nombramiento de Miguel Delibes como Hijo Predilecto de Valladolid, se estrena en el Teatro Calderón de esta ciudad la versión teatral de “La hoja roja”, dirigida por Manuel Collado e interpretada por Narciso Ibáñez Menta, en el papel del viejo don Eloy y María Fernanda D’Ocón en el de la criada Desi.

Tres años más tarde, el 7 de setiembre de 1989, se estrena en el Teatro Bellas Artes de Madrid la adaptación teatral de “Las guerras de nuestros antepasados”. El director era Antonio Giménez-Rico y el papel de protagonista, Pacífico Pérez, fue interpretado por José Sacristán.

La obra se representó también en Buenos Aires (Argentina) en mayo de 1991 (con el mismo reparto que en España); y volvió a ponerse en escena en Sevilla, en 1992, interpretada esta vez por el actor Manuel Galiana a lo largo de toda una temporada.

Asimismo, el 17 de octubre de 1994, se estrena en París “La guerre promise”, versión francesa para el teatro de “Las guerras de nuestros antepasados”. El papel de Pacífico Pérez es interpretado por el actor argentino-francés Oscar Sisto.

Finalmente, en octubre de 2001, vuelve a estrenarse en Valladolid “Cinco horas con Mario”, como arranque del proyecto de reponer en escena la “Trilogía Teatral Delibes” al completo. La reposición de ‘Las guerras de nuestros antepasados’ tuvo lugar en mayo de 2002.

Bibliografía:

Galardones:

Referencias:

http://canales.nortecastilla.es/delibes/#

http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Delibes

Miguel Delibes es uno de los mejores escritores españoles de todos los tiempos, dota a sus personajes de una ternura y sencillez tremendos, siendo siempre débiles y machacados por la sociedad. Amante de la naturaleza y amigo de otro grande como Félix Rodríguez de la Fuente, defiende la naturaleza a ultranza y considera que debe haber una caza responsable, anteponiendo siempre la supervivencia de la especie sobre el placer cazador.

En mi opinión es el vallisoletano más ilustre y brillante desde José Zorrilla y pasarán muchos años hasta encontrar un escritor tan ilustre como ese. Dice la gente cercana a él que aunque aparentemente era reservado e introvertido, era muy afectuoso con los suyos.

Grande Delibes…que descanse en paz.

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