CAPÍTULO 160 – LA EMPRESA DESPRECIA EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD

Un estudio señala que para la patronal es sólo un lugar que produce titulados

Las empresas españolas sólo se pasan por el campus para buscar trabajadores baratos. Un estudio elaborado a casi 200 compañías por la Fundación Cooperación y Desarrollo destaca que los empresarios desconfían del papel de la universidad en el desarrollo económico de la sociedad. El 77% de las relaciones entre la empresa y el campus corresponde a convenios de prácticas laborales de los alumnos. Un 46% de las empresas consultadas reconoce que carece de vínculos con la universidad.

La encuesta lanza una opinión preocupante de la patronal. El 90% de los encuestados considera que la aportación única de la universidad al motor de la economía es producir titulados de estudios superiores.

De hecho, casi la mitad de los empresarios considera que las universidades tienen una organización “inadecuada” para tener un papel importante como motor de la economía. La entidad que elabora el informe, presidida por Ana Patricia Botín (presidenta de la filial del Banco Santander en Reino Unido), cuenta entre sus patronos con las principales compañías del Ibex 35.

El informe es la segunda edición que edita la Fundación CyD tras la de 2004. Las opiniones de los empresarios al respecto de la universidad han empeorado. Los que peor consideración tienen de la utilidad o eficacia de la universidad son los pequeños y medianos empresarios.

Referencia: http://www.publico.es/espana/351587/la-empresa-desprecia-el-papel-de-la-universidad

Hace mucho tiempo (desde que entré en la Universidad) que pienso que la Universidad necesita una reforma urgente. No sólo en los contenidos que se imparten por cada asignatura, sino en la formación de los profesores, que en la mayoría de los casos no se reciclan para nada. Dan contenidos obsoletos, que hace diez o quince años eran correctos, pero la sociedad avanza y, al parecer, ellos no.

No se puede afirmar tajantemente una realidad sin tener conocimiento de ella. Lo primero España está demasiado fragmentada, a nivel de competencias en los siguientes apartados: Estado, Comunidad Autónoma, Diputaciones, Comarcas, Ayuntamientos (entre otros), con lo cual, la actualización de contenidos en este aspecto es una dificultad añadida.

Solamente algunas cosas son globales, pero en general está demasiado fragmentado. Me explico: no tiene nada que ver una persona que estudie Educación Social en Granada o en Valladolid, los contenidos son muy distintos, la distribución de los créditos también y la calidad de enseñanza… bueno, eso no, es pésimo en ambos casos.

Pero… ¿porqué está tan mal valorada la Universidad española?. La mejor valorada es la Universidad de Barcelona, pero aún así está lejísimos de las británicas y norteamericanas. Hablaré de la realidad que conozco. Aparentemente dar clase en una carrera de educación, sociología… es mucho más fácil que en una ingeniería, parece una realidad mas que evidentemente que casi nadie pone en duda. Creo que es una realidad engañosa, porque la sociedad cambia continuamente, es un término muy inestable. Los conocimientos y preparación que tienes un año, no sirven en absoluto para el siguiente, ya que cambian las estadísticas, la prioridad de las preocupaciones de los ciudadanos, los programas sociales… etc.

Los estudios sociales tocan varios campos: violencia de género, educación para la paz, habilidades sociales, inmigración (movimientos migratorios, alfabetización, integración en la sociedad, motivos que les llevan a desplazarse, necesidades que tienen que cubrirse urgentemente… etc), ocio y tiempo libre, empleo (empleabilidad, técnicas de búsqueda de empleo, seguimiento…), tercera edad, discapacidad (física, psíquica, sensorial, intelectual), medio ambiente y un largo etc.

¿Qué está pasando para que esté tan mal valorada la Universidad?. Que los profesores no se reciclan, se acomodan en sus estables sueldos, pierden tiempo, las clases que imparten en su mayor parte las darían mejor alumnos… ¿por falta de preparación de los profesores? en algunos casos puede ser, pero me inclino más en la falta de interés y profesionalidad.

Por ejemplo, en Educación Social, en primero tuve que superar Bases de Economía y Fundamentos de Derecho que no iban destinados a la economía doméstica y a las leyes de servicios sociales respectivamente, sino que hablaban de temas que en nuestra especialidad no sirven de nada.

Un ejemplo práctico: en tercero de carrera hice las prácticas en Cáritas en el área de empleo, y en la carrera de empleo no me han mencionado ni un renglón, me las arreglé gracias a la formación que obtuve en Integración Social (Ciclo Formativo de Grado Superior).

Señoras y señores, aquí una realidad palpable: la formación profesional supera con creces a la universidad. Los técnicos SABEMOS TRABAJAR y los universitarios, la mayoría no (en su especialidad me refiero), así que es normal que las empresas valoren tan mal a los universitarios, debido a nuestro síndrome de “titulitis” y creyentes de que somos los amos del mercado cuando somos el último mono (como todo profesional cuando empieza).

El secreto del éxito, por lo menos en mi caso (que dadas las circunstancias creo que no me apaño mal en el ámbito laboral) es trabajar con humildad y escuchar con detenimiento y respeto a la gente que lleva mucho tiempo en su trabajo y lo hace bien e intentar aprender lo máximo de ellos, aportando algo creativo a lo que hemos aprendido y a tener iniciativa y ganas de aprender.

En el ámbito laboral se valora muchísimo la iniciativa, humildad y ganas de aprender algo que nuestros profesores universitarios en su mayoría no nos transmiten y por lo tanto, nosotros no transmitimos a las empresas y de ahí la mala opinión de las empresas acerca de la universidad.

 

 

 

Anuncios