CAPÍTULO 134 – COSECHAS PARA LA PAZ EN COLOMBIA

Alimentando la esperanza

Los enfrentamientos entre el Ejército, la guerrilla y los grupos paramilitares llevan medio siglo desangrando Colombia. Hasta ahora, nadie ha sabido dar con la receta que ponga fin a tanto sufrimiento. La Corporación Vallenpaz ha puesto sobre la mesa alimentos que están contribuyendo a acabar con la violencia en una de las zonas más castigadas por ella: el Valle del Cauca. Detrás del distintivo Cosechas de paz, hay un proceso de convivencia interétnica, de recuperación de cultivos y de supervivencia. Un proyecto galardonado por la Corporación Andina de Fomento como la mejor iniciativa de desarrollo social.

La historia de Vallenpaz es la de un grupo de hombres y mujeres que, hartos de vivir bajo la dictadura de las balas, se internaron en la selva para buscar la causa de tanta sinrazón y actuar sobre ella. Al frente de ellos estaba Rodrigo Guerrero, un médico polifacético que ha sido rector de la Universidad del Valle, alcalde de Cali y mediador con la guerrilla.

Guerrero participó en la gestación del Plan Colombia, concebido inicialmente como un Plan Marshall de inversiones masivas para erradicar la coca. Desencantado con los derroteros que tomaba el proyecto, decidió hacerlo a su manera. “Había que poner en marcha un movimiento social que incluyera a gente y organizaciones de todos los sectores decididos a acabar con los problemas del suroccidente colombiano. Se lograron 700 socios,y recibimos más de 200 proyectos”, explica Rodrigo.

Para ejecutarlos han sido necesarios capacitación, recursos y microcréditos. En la consecución de estos tres elementos ha sido decisiva la Fundación Codespa. La ONG española apoya programas productivos que integran a los pequeños y medianos productores de escasos recursos. Con su ayuda, Vallenpaz ha logrado un cambio social y un progreso económico en la zona. Sus armas han sido recuperar el tejido social, una cultura de paz y el desarrollo de sistemas ecológicos, competitivos y rentables.

Así fue como indígenas, afrodescendientes y mestizos, de costumbres antagónicas, se embarcaron en esta aventura. Cambiaron las plantas de coca que vendían a la guerrilla por productos locales y superaron los recelos de ésta, que llegó a acusar a Vallenpaz de ser un proyecto de EEUU para desacreditarles. Gracias al asociacionismo, ganaron la confianza de los insurgentes.

El proceso no ha sido fácil y mucha gente ha muerto en el camino. Pero hoy, el sello Cosechas de paz identifica a los productos cultivados por campesinos de 92 asociaciones. Su producción limpia (respetuosa con el medio ambiente), su procedencia de zonas de conflicto (donde representa una alternativa económica) y el mercadeo directo (sin intermediarios) han convertido a esta marca en un símbolo de esperanza para las comunidades. El número de familias beneficiarias supera las 5.000, repartidas en 20 municipios. El reto de Vallenpaz es ahora replicar su proyecto en otras zonas del país.

Una apuesta por la convivencia

La Constitución de Colombia se modificó en 1993 para introducir leyes a favor de las minorías étnicas. Entre ellas, la Ley 70, aprobada ese mismo año. Su texto reconoce el derecho a la propiedad colectiva a las comunidades negras de las zonas ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico. De acuerdo con sus prácticas de producción y su sistema políticco: los Consejos Comunitarios.

Una de estas comunidades está en el corregimiento 8 Buenaventura, en el Valle del Cauca. El municipio, principal puerto marítimo del país, es, sin embargo, uno de los más pobres. Aquí, la corporación Vallenpaz ha puesto en marcha un proyecto para mejorar el proceso productivo y con él la economía local de 200 familias campesinas. En paralelo, y gracias al apoyo de Codespa, contribuye a consolidar una sociedad resquebrajada por la violencia y la marginación. El fin último es apoyar el retorno de los desplazados. Garantizar su sostenibilidad económica y su seguridad alimentaria.

Si recuperar la producción agrícola es difícil, más lo es reconstruir las vidas marcadas por el conflicto. Los habitantes de esta comarca han sobrevivido a tres masacres, han perdido posesiones y seres queridos. Después de un largo exilio, han vuelto a empezar de cero.

Aún perduran en la memoria colectiva el frío, el miedo y la humedad de las noches que pasaron escondidos en el monte. “Nos calzábamos las botas y nos íbamos al bosque con las mujeres y los niños. Con un plástico, una linterna y un machete”, recuerda Manuel Heriberto Guerrero, víctima de extorsiones y amenazas de la guerrilla. Eran los tiempos en que ésta llamaba a las puertas de las casas y asesinaba a sus moradores a la vista de todos. Cuando un virgo valía 50.000 pesos y muchas niñas fueron violadas.

“Hemos pasado cosas horribles que no queremos volver a vivir”, asegura Eva Plaza, de la asociación de mujeres Asomujer. Por eso, han iniciado una resistencia pacífica contra los grupos armados y los cultivos ilícitos. Una defensa a muerte de su tierra, fértil y pródiga en atractivos turísticos.

Pero familia que no está bien, no produce bien. La rehabilitación psicológica es prioritaria. En ella juegan un papel fundamental los orientadores y escuchadores. Son en su mayoría jóvenes voluntarios, que se han formado robándole tiempo al sueño y luchan por devolver la vida a la comunidad. Violencia doméstica, riñas vecinales, problemas de tierras… Escuchan el testimonio de los vecinos y actúan como mediadores, jueces y psicólogos, según convenga. Les ayudan a exorcizar sus demonios, a resolver los problemas sin violencia y a vivir en armonía. Son pacificadores anónimos.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Corporación Vallenpaz, la Fundación Codespa y la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID) y con un aliado de excepción: el chontaduro.

Los beneficios obtenidos del cultivo y la comercialización de este fruto, de gran valor nutritivo, han permitido a los vecinos, por primera vez en mucho tiempo, soñar con un futuro en paz.

Vuelta a lo tradicional

Los municipios del Norte del Departamento del Cauca han sido durante décadas una de las despensas de Colombia. La producción de cacao de primera calidad era la base de la economía de la región. Las fincas tradicionales ofrecían una variedad de cultivos y frutales que garantizaban su seguridad alimentaria. Pero en los años 70, el conflicto armado provocó el abandono de las tierras y acabó con la riqueza.

La caña de azúcar sustituyó al cacao. Con ella llegaron la contaminación del agua, la sobreexplotación del suelo y la deforestación. El paisaje no volvió a ser el mismo.

Este cambio de escenario dejó a las familias desabastecidas. Sin herramientas ni conocimientos para iniciar un cultivo alternativo. En este contexto, Vallenpaz puso en marcha una iniciativa para hacer competitivo el viejo sistema de producción agroforestal de las comunidades afrocolombianas. Su objetivo, conseguir la reactivación económica y social de la zona.

Indígenas, afrocolombianos y mestizos dejaron atrás sus diferencias ancestrales y se pusieron a trabajar. La capacitación, la introducción de mejoras como el sistema de riego y el asociacionismo han sido las claves del éxito. Tanto, que el programa se ha convertido en un modelo a nivel nacional.

La Asociación Agrocauca, que aglutina a gran parte de los pequeños productores es la encargada de comercializar los frutos. El 60% va destinado a los mercados locales. El resto se reparte a mercados secundarios, tiendas, pequeños almacenes y cadenas de hipermercados.

Nelson Bolívar (nombre ficticio, por su seguridad) es uno de los indígenas involucrados en este proceso. Valora el esfuerzo de Vallenpaz para enseñarles a provechar mejor sus recursos, la integración interétnica y el que los beneficios reviertan en la comunidad. Sin embargo, vive atemorizado. “Las tierras indígenas son estratégicas para los narcotraficantes y la guerrilla. “Hay muchos intereses que dañan nuestras veredas”, explica con el susto aún en el cuerpo, tras una acción armada.

A pesar del miedo, Nelson y sus vecinos siguen adelante. El regreso a la producción orgánica de cacao ha permitido recuperar las recetas de las abuelas y toda una forma de vida amenazada por la soja y la caña. Pero hay otros cultivos. En la finca Brisas de Río Palo José Norberto Mina siembra plátanos, limones y aguacates. Se formó como empresario y ha logrado triplicar su producción y mejorar su calidad. “Ahora se cómo vender sin necesidad de intermediarios” explica orgulloso.

Gracias a un convenio con la Unión de Payeses Catalanes, envían temporeros a España. Estos jóvenes agricultores aprenden al tiempo que trabajan como recolectores y ahorran unos euros para mejorar la economía familiar.

Andrés Felipe Colorado afirma que cuando mira hacia atrás “uno se siente aterrado del progreso que se ha creado en la zona”. La independencia económica y la unidad ha fortalecido a estos agricultores frente a los guerrilleros. Este finquero lo tiene claro: “la oportunidad del cambio está servida”.

Fuente: http://www.elmundo.es/especiales/2009/05/solidaridad/colombia/

Completísimo y extenso artículo lleno de optimismo. Muchas veces admiramos a un cantante, actor o deportista famoso por lo bueno que es en su profesión, pero lo que está haciendo esta gente no tiene nombre… como en la canción de Nach “héroes”, para mí estos son auténticos héroes porque trabajan en circunstancias muy adversas y de mucho riesgo (la guerrilla y los narcotraficantes acechan a la vuelta de la esquina) y a pesar de ello, siguen incansables hacia su objetivo.

Esto es un ejemplo de como, si todo el mundo se une y se dejan las diferencias, conseguir objetivos comunes es mucho más factible que si nos dedicamos a pelear entre nosotros. El tratamiento psicológico es imprescindible, y destaco la frase que dice “familia que no está bien, no produce bien” y, efectivamente, no somos máquinas, somos seres humanos.

“Ahora se como vender sin necesidad de intermediarios”, me encanta esa frase, algo que no pueden decir triunfitos, factor x y escoria semejante. Esa gente no es artista, es súbdita de las multinacionales, y son capaces de renunciar a todo por dinero, el dios capitalismo por medio como no (que lo que toca lo jode), con tal de ser una estrella mediática a la que ridículamente adorar (cuanta ignorancia la nuestra).

“La oportunidad de cambio está servida”: ese es el inicio de toda recuperación… creer que se se tiene la oportunidad y se puede aprovechar. Insisto, esta gente si que es heroína, tienen unos principios muy claros, no los defraudan y tienen muchísima capacidad de superación. Sin duda, un ejemplo a seguir…

CAPÍTULO 133 – ESCLAVOS DEL MÓVIL

La ONU calcula que a finales de 2009 habrá 4.000 millones de móviles en el mundo. Los adolescentes tienen mucho que ver en esta cifra. Cambian continuamente de terminal, hablan de forma compulsiva, se dan toques sin cesar. La tecnología destapa trastornos, abusos a profesores, controles paternos y sumisiones sexuales. Así es la nueva dependencia a la comunicación del siglo XXI.

A Cristina se le petrificaba el almuerzo cada día. Una mano en la cuchara y la otra en el móvil, con el pulgar en contracción. “Vamos, hija, come”, le repetía su madre. Ella estaba más atenta a los toques y los mensajes que a las lentejas. Terminada la comida a trompicones, Cristina se encerraba en su cuarto. Su escondite para más toques, descarga de música y charlas sobre ligues de clase. Cristina tiene 12 años, aparenta más y es popular en su instituto. Muy popular. Lleva tacones y acentúa una personalidad que aún no tiene. Hace unos meses, podía pasarse toda la tarde marcando números de teléfono y contestando llamadas. Salía de la habitación y sólo tenía reproches. Gritos. Hasta que la madre, desbordada, pidió ayuda a una psicóloga. Carmen García, profesional del gabinete Doble C, situado en un barrio al sur de Madrid, recibió a la niña.

–¿Cuánto dinero te gastas con el móvil?

–Unos 80 euros al mes.

–¿Eres consciente? Es mucho, ¿no?

–Tampoco es tanto. El dinero sale de mis padres, pero yo hago cosas a cambio.

–¿Crees que estás enganchada?

–Yo hablo. Lo que hace todo el mundo.

Sí, pero además dormía todas las noches con el móvil encendido bajo la almohada. Para enviar mensajes. No descansaba bien. Entre Carmen y sus padres le retiraron el aparato un tiempo. “Malvados. ¿Cómo me voy a comunicar?”, fue lo primero que le salió por la boca. Se acostumbró. Luego se lo devolvieron, pero hablaron con la compañía telefónica para que sólo pudiera recibir llamadas. Después se limitó el gasto a un euro mensual. Ahora puede consumir hasta 10 euros. Es lo que hay.

Cada vez existen más Cristinas en el mundo. Los padres, en su vorágine laboral, intentan que a sus hijos no les falte nada y miran a otro lado, pero el problema da la cara. Al menos uno de cada tres jóvenes con celular confiesa sentirse intranquilo o ansioso cuando se ve sin él, según el estudio Global mobile forecasts to 2010, de Informa Telecoms & Media, empresa británica especializada en comunicación sobre tecnologías digitales. Con 4.000 millones de aparatos que harán girar el planeta a finales de 2009 (cifra manejada por la ONU), la sociedad del consumo avanza. Dos tercios de las suscripciones a líneas móviles se dan en los países en desarrollo. La tasa de crecimiento más alta está en África, donde una cuarta parte de la población tiene un terminal. Le sigue Asia, con China e India adquiriendo tarjetas como en un maratón global.

Las nuevas tecnologías pueden devorar a sus hijos. Mercedes Sánchez-Martínez, del departamento de medicina preventiva y salud pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), tuvo esa revelación. Bajó un día del metro, de camino a casa, y sólo vio chicos con el aparato en la oreja. Y se le ocurrió tema para un estudio, que se acaba de publicar. Con Ángel Otero, supervisor de su tesis, trabajó con 1.328 adolescentes, y edades comprendidas entre los 13 y 20 años, de nueve centros educativos de la Comunidad de Madrid. Un dato habla por los demás: un 41,7% de los encuestados usaba el móvil de forma intensiva; es decir, más de cuatro veces al día y con un gasto de 30 euros mensuales.

Pero el piloto rojo ya lleva tiempo encendido. En junio de 2008, los medios de comunicación extranjeros miraron a España. Dos niños de 12 y 13 años se estaban tratando por una adicción al móvil en el Centro de Salud Mental Infantil y Juvenil de Lleida. Parecía el primer caso global. “Llegué a la conclusión de que es algo que está ocurriendo, pero no trasciende”, apunta Carmen Tello, psicóloga de la institución. Los padres se alertaron por el fracaso escolar de sus vástagos. Nunca pensaron que estuvieran enganchados a un cacharro de cuatro centímetros. “Pues era mañana, tarde y noche. Una prolongación de sí mismos. El móvil destapa sus carencias sociales y de confianza. Nosotros no teníamos un programa específico de actuación, como sí existe en la adicción al cannabis, así que confeccionamos trajes a medida”.

Esto da idea de lo nuevo que es el fenómeno. Un trastorno silencioso. Durmiente. Chicos que no van a las urgencias de los hospitales, pero pierden un año de clase. Porque no duermen. Porque se sienten con ansiedad. Porque quieren formar parte de un círculo social. Los profesionales de la psicología ya están acostumbrados a tratar dependencias a las nuevas tecnologías como Internet, pero todos coinciden en que el móvil tiene una dualidad. Fomenta la comunicación. “¿Por qué podemos estar hablando cinco horas en un parque y no pasa nada?”, se pregunta Fernando Pérez del Río, psicólogo de Proyecto Hombre, la clásica fundación para drogodependientes que ha incluido el abuso compulsivo del móvil entre su catálogo de adicciones. “Lo malo es la pérdida de control. Que no se quiera y se haga”, se responde él mismo.

A Lara, de 17 años, le cuesta trabajo parar. “Es demasiado sociable”, cuenta su madre, Rosa Quejada. Tiene ese vicio. Habla y no se da cuenta. Lara tuvo su primer móvil a los 13 años. Ahora ya va por el cuarto. Casi uno por año. Rosa no veía bien que una niña de esa edad andara por ahí con un aparato así. Pero Lara se salió con la suya y su madre cedió. “Así le voy a tener controlada, pensé. Ella y sus hermanos venían solos del comedor del colegio y luego salían. Te quedas tranquila escuchando su voz”. Lara envía mensajes, como el 55% de los jóvenes, según el estudio La telefonía móvil en la infancia y la adolescencia, financiado por el Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid y elaborado por la Universidad Rey Juan Carlos bajo la dirección de Carmen García Galera. Y, por supuesto, realiza llamadas perdidas, como el 70% de los encuestados. Y sigue hablando. “Un mes se gastó 100 euros porque contrató no sé qué historia de promoción y no se leyó la letra pequeña”, recuerda Rosa. La castigó rescindiendo el contrato y dándole una tarjeta prepago. Ahora tiene 15 euros al mes y ella se administra. “Si se lo gasta el primer día, es su problema”.

Perfecto para el negocio. El despilfarro de los usuarios fomenta el impulso. Y esto, los beneficios. Encienda el televisor cualquier día por la tarde: “Envía SONITONO COLGANDO de Carlos Baute al 7777”. Cada semana surge una nueva melodía que desbanca a la anterior. Los niños son la diana. En Reino Unido han dado un paso más. Blyk es una operadora móvil virtual. Su trato es un bombón para su público, chicos entre 16 y 24 años: 15 libras gratis al mes a cambio de aceptar MMS (mensajes con imágenes) sobre música, deportes y moda. Actualmente, Blyk retiene a más de 200.000 miembros en Reino Unido. Publicidad para la empresa. Minutos para los jóvenes. Trato.

Todos quieren sacar tajada. Aun así, las compañías tienen una responsabilidad corporativa. Telefónica, Vodafone, Orange y Yoigo han implantado un código para fomentar el buen uso del móvil entre los menores. Para que no se enganchen. El caso es que luchan contra la ilegalidad en Internet, de tal forma que puedan bloquear el acceso a determinados contenidos. Los más graves, los relacionados con la pornografía infantil. Un 14% de los chicos del estudio de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid confiesa haber recibido mensajes pornográficos. La pedofilia tocó al móvil.

El sexo, no obstante, puede volar de la manera más inocente. Una chica que se hace una foto desnuda y se la envía a su novio. Esta práctica, que se extiende sin cesar por Estados Unidos, se ha denominado sexting. Un neologismo fruto de la unión de las palabras sex (sexo) y text (mensaje), que no es otra cosa que la experimentación de nuevas sensaciones en la pubertad. Según una encuesta de diciembre de 2008 de National Campaign to Prevent Teen & Unplanned Pregnancy, un 20% de los jóvenes de 13 a 19 años admite haber enviado imágenes explícitas de sí mismos por móvil y correo electrónico. Los problemas vienen cuando la imagen toma caminos imprevistos. La historia de Jessica Logan. El año pasado, esta chica de 18 años de Ohio mandó a su ligue una foto sensual propia. Cuando cortaron, él se la reenvió a otras chicas del instituto. Estas compañeras empezaron a insultarla. Jessica lo pasó mal. Cada vez más gente se enteraba de la existencia del archivo secreto. Un día, se envalentonó y fue a un programa de televisión a contar su historia. Para prevenir a otras jóvenes. El acoso continuó. Le hacían la vida imposible. Dos meses después, Jessica se quitó la vida. Y el sexting estalló en los telediarios norteamericanos.

La cuestión no ha saltado las fronteras españolas. Pero ante la subordinación de los chavales al móvil, las instituciones se han visto en la necesidad de protegerles. La Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid y la Fundación Gaudium dan conferencias en centros educativos. Otras autonomías, como Castilla-La Mancha, están elaborando guías para jóvenes. Juan Manuel Romero, presidente de la entidad Adicciones Digitales, acude a empresas para poner en guardia a los padres.

Los adultos son los engañados. Javier Garcés, presidente de la Asociación Española de Estudios Psicológicos y Sociales, sostiene que es la primera vez en la historia que los niños adquieren un tipo de conocimiento que no les enseñan sus progenitores. “Las nuevas tecnologías tienen un componente adictivo para el que el ser humano no estaba predispuesto”, teoriza. “Igual que el chocolate o la droga, proporcionan un placer inmediato que llena nuestro vacío. La adicción se desencadena cuando se crean bucles entre los neurotransmisores”.

La voz de Carmen Perona, abogada de Comisiones Obreras, suena grave pero cordial. Ella se ha topado con usos indiscretos. Uno de los casos que lleva es el de un profesor de instituto que ha visto cómo la doctrina del móvil en los chicos le ha hecho caer en una depresión. La jugarreta fue que un alumno le grabó en clase. A pesar de que el uso del celular está prohibido en todas las aulas del país. Lo peor vino después. A la cara del docente le pusieron el cuerpo del actor porno Rocco Sifredi y colgaron las imágenes en YouTube. Él no supo nada hasta que un alumno se lo contó. Llegó un momento en que era incapaz de aguantar tantas burlas. Ahora está de baja.

Vídeos, móviles e Internet. Una tríada. Es el botellón electrónico, como lo llaman algunos expertos, porque se mezclan varios componentes en un mismo cóctel. Jon, Borja, Manu y Ernesto tienen 17 años y han elegido aparecer con seudónimos para que no les reconozcan sus padres. “Tengo un par de vídeos en el móvil”, tercia Jon, sentado en el suelo de una estación de tren. “Uno, por ejemplo, en el que sale gente peleándose”. Y se ríen al recordarlo. Los cuatro admiten que usan el móvil para llamar y mandar mensajes. No creen ser esclavos. Borja revela que le ha llegado a enviar 20 SMS en un día a su novia. “Bueno, 20 testamentos”, se ríe Ernesto, con el pavo encima. “Y nosotros nos hemos llevado tres horas hablando”, le corta Jon. “Es muy peligroso ahora que tenemos los exámenes”.

A Borja le preocupa el control de su madre: “Tiene complejo de inquisidora. Mi filosofía es vive como quieras sin que salpique sangre”. El último tropiezo ocurrió hace un par de sábados. Borja se quedó sin cobertura. Luego le llegó una llamada perdida, pero no le hizo caso. Apagó el móvil. A las dos horas lo encendió y su madre le había llamado cinco veces. Le cayó un castigo sin salir, pero hoy se ha escapado. Se divierte al contar una anécdota de la que es protagonista: “El año pasado, en un campamento, unos amigos nos inventamos una canción y la grabé con el móvil”. Cada cual se fue a su ciudad. A los pocos meses, Borja conoció a una chica de Santiago de Compostela. “Te voy a pasar una cosa que es una pasada”. Cuando el móvil empezó a sonar, Borja se quedó sin palabras. Era su canción. La que él se inventó. Esta tarde sudorosa, los cuatro colegas la cantan sentados en la estación. Termina así: “Habíamos venido a follar y no nos han dejao”. La cantinela no para de circular de móvil en móvil como tono-protesta. Las hormonas también enganchan.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Esclavos/movil/elpepusoc/20090517elpepspor_11/Tes

Largo artículo de EL PAÍS, periódico acostumbrado a sacar este tipo de reportajes sociales. Se trata de una serie de historias personales relacionadas todas con los móviles, y sus consecuencias. Aparece el término “sexting”, aquí desconocido, pero en Estados Unidos sí. Gracias a las nuevas tecnologías la información es más pública, y cumple su función con una rapidez histórica, que no tiene precedentes.

Ahora bien, se trata de masificación de información, información descontrolada y nada selectiva, y esto tiene sus consecuencias… es un arma de doble filo. Los móviles bien usados nos permiten estar más tranquilos al poder estar localizados cuando queramos… pero también genera adicción, un gran desembolso económico e incluso puede arruinar a una familia.

Es la dualidad de Jekyll y Hide, tiene su parte buena y su parte mala. En mi opinión, el móvil solo lo permitiría de 16 años para adelante con control parental de consumo, les pondría unos quince euros de máximo al mes, que para comunicarse y estar localizados mínimamente vale… creo que así que podría prevenir al menos parte de la adicción a los terminales móviles que hay hoy en día.

Pero ahora con 12 años ya tienen móvil y se acostumbran desde pequeños a estar todo el día con el teléfono móvil y luego pasa lo que pasa…

CAPÍTULO 132 – OPOSITORES IRANÍES, CONTRA LA PENA DE MUERTE DE LOS MENORES DE EDAD

Un grupo de clérigos, expertos en leyes islámicas y activistas sociales iraníes han respaldado un manifiesto en el que piden que no se aplique la pena capital a los menores de 18 años, informó este martes la prensa local.

Entre los signatarios se hallan figuras tan influyentes como distantes como la premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi, o el aspirante reformista a la candidatura presidencial, Mehdi Karroubi.

“Todas la religiones y escuelas legales eximen a los niños de esos crímenes que comente como adultos. Numerosos iraníes están de acuerdo con este principio”, afirma la nota.

“Cuando El Corán nos insta a perdonar incluso a aquellos que de forma intencionada han cometido un asesinato, sin duda, el Islam le da un regalo a los menores de 18 años”, agrega.

Por ello, los firmantes, entre los que destacan influyentes clérigos, piden que “se revise la ley”, concluye el manifiesto, citado por la cadena de televisión local PressTV.

Irán es uno de los países del mundo que ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre los Derechos del Niño, que prohíben la pena de muerte para menores delincuentes, es decir, personas condenadas por delitos cometidos cuando eran menores de 18 años.

Sin embargo, y según cifras de la organización Amnistía Internacional (AI), la Justicia iraní ha ejecutado a al menos 42 menores desde 1990, ocho de ellos el año pasado y uno el pasado 21 de enero.

Las estadísticas internacionales afirman también que Irán es el cuarto estado del mundo que más ejecuciones realiza, tras Arabia Saudí, China, Estados Unidos y por delante de Pakistán.

De acuerdo con la ley musulmana, la pena de muerte se puede conmutar si la familia de la víctima acepta la “diya” o compensación de sangre.

El pasado 16 de abril, Amnistía Internacional (AI) pidió a las autoridades de Irán que conmutaran la sentencia de muerte de la joven Delara Darabi, condenada por haberse inculpado de un asesinato cuando era menor de edad para proteger a su novio.

Se desconoce aún si la sentencia ha sido ya ejecutada.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/28/solidaridad/1240935021.html

Contra la pena de muerte en menores… más bien yo extendería esta medida a todas las edades, estando absolutamente en contra de la pena de muerte. Es por muchos sabido que odio genera más odio, y no se puede tratar de solucionar un caso de asesinato asesinando al asesino, porque nos convertiríamos nosotros en asesinos y daríamos el ejemplo contrario a lo que estamos protestando, y nos convertiríamos en lo que más detestamos…

Creo que mi opinión sobre la pena de muerte quedó clara en el anterior párrafo, asi que pasaré a daros información sobre el premio nobel de la paz que mencionan en el artículo, algo que me parece más interesante, la verdad ; el susodicho en cuestión responde al nombre de Shirin Ebadi, una abogada y activista iraní, que lucha por los derechos humanos y la democracia. En 2003 recibió el Premio Nobel de la Paz. Fue la primera mujer iraní, y la primera musulmana en recibir este premio.

Aquí expongo una completa entrevista (fuente: http://them.polylog.org/5/des-es.htm ) a Shirin Ebadi por parte de Nermeen Shaikh, en donde habla del compromiso con la justicia, el Islam y los derechos humanos , la relación entre la religión y la cultura y la política en la búsqueda de la democracia y la justicia.

Compromiso con la justicia

Ebadi

Shirin Ebadi
es abogada iraní y activista en derechos humanos. En 2003, recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en la promoción de la democracia y los derechos humanos.

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1 Shaikh: ¿Cómo llegó a interesarse en el área de derechos humanos?
2 Ebadi: Todo el mundo nace con determinadas características. Siempre sentí algo durante mi infancia, era casi un llamado, que no podía definir entonces, pero más tarde descubrí que se trataba de la búsqueda de justicia, un cierto compromiso con la justicia. Cuando era pequeña, cada vez que veía a niños peleándose, naturalmente trataba de defender al que estaba en desventaja, al más débil. ¡Y hasta me golpearon a mí un par de veces por hacer eso!
3 Esta tendencia natural me condujo a elegir la ley como campo de estudio. Además, mi padre era profesor de leyes. Y fue esta tendencia natural a la búsqueda de justicia la que me llevó a elegir también ser jueza después de obtener mi título en abogacía. Pensé que si era jueza, podría practicar aún mejor la justicia.
4 Después de la Revolución, nos dijeron que las mujeres, de acuerdo con el Islam, no podían ser magistrados o juezas. Así que, tan pronto como me fue posible hacerlo, decidí jubilarme antes de tiempo. Después de eso, solicité una licencia para ejercer la ley al Tribunal Iraní. Fui rechazada durante siete años, aún cuando durante ese mismo período otros recibieron la misma licencia. ¡La razón era que siempre he tenido una crítica en la punta de la lengua! Una vez que conseguí la licencia para ejercer, supe exactamente a qué me dedicaría, y era a la defensa de los derechos humanos como un medio para ejercer justicia.
5 Shaikh: ¿En qué tipo de trabajo sobre derechos humanos ha estado usted involucrada principalmente?
6 Ebadi: Me he ocupado tanto de la teoría como de la práctica de los derechos humanos. He publicado once libros dedicados principalmente a los derechos humanos: los derechos de la mujer, los derechos del niño, derecho comparado sobre los derechos del niño, trabajadores menores de edad, historia y documentación de los derechos humanos en Irán, los derechos de los refugiados, y los derechos en el ámbito de las artes y la literatura en lo que atañan a la libertad de expresión.
La entrevista se realizó el 8 de junio de 2004 en Nueva York. 7 También he trabajado en la práctica. Junto con otras personas, establecí una asociación para la defensa de los derechos del niño destinada a diseminar y promover la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño en Irán. Afortunadamente, esta organización no gubernamental ha sido bastante exitosa. También pude establecer otra organización no gubernamental junto con un grupo de abogados. En esta organización, ofrecemos servicios legales gratuitos a demandados políticos y aquéllos que son enviados a prisión por razones ideológicas. Asimismo brindamos apoyo a familiares de prisioneros políticos. Hacemos que se tome conciencia o solemos publicar declaraciones en áreas en donde los derechos humanos han sido violados. Después del Nobel, también establecí otra organización no gubernamental para la remoción de minas.

El Islam y los derechos humanos

8 Shaikh: ¿Por qué cree usted que en los debates contemporáneos, frecuentemente se ve al Islam como incompatible con los derechos humanos?
9 Ebadi: Desafortunadamente la situación de los derechos humanos no es muy buena en la mayoría de los paises islámicos. Cuando la gente critica casos de violación de los derechos humanos, se les dice que el Islam y los derechos humanos son, en esencia, incompatibles. Se afirma que los gobiernos están observando las reglas y reglamentaciones islámicas. Al hacer esto, es decir, al invocar la religión, estos gobiernos están claramente intentando silenciar a aquéllos que critican. Sin embargo, ésto es absolutamente incorrecto. Los estudios islámicos muestran que el Islam no presenta incompatibilidad con los derechos humanos.
10 Por otra parte, los defensores de la tesis llamada »choque de civilizaciones« también tienen interés en sostener que el Islam y los derechos humanos son incompatibles. Al proponer este argumento, sugieren que el Islam y la democracia son incompatibles y que el choque entre las civilizaciones occidentales y orientales es inevitable. Para facilitar la tarea, recurren a frases como terrorismo »islámico«. Un único, terrible acontecimiento llevado a cabo por un musulmán, de acuerdo con ellos, resulta del hecho de que son musulmanes. Por otra parte, obviamente, cualquiera puede cometer acciones ilegales. Para citar un ejemplo: en Bosnia estuvieron aquéllos que hicieron cosas terribles, pero no dijimos que esos actos fueron cometidos en el nombre del cristianismo, o que el cristianismo fue responsable. O en Palestina, en relación con este tema: el gobierno israelí no ha implementado ninguna resolución de las Naciones Unidas que haya sido tomada hasta ahora, pero no culpamos al judaísmo por esta falta de acción. Entonces no nos queda claro porqué cuando un solo grupo islámico es responsable por un acto de violencia, todos en el mundo comienzan a hablar del terrorismo islámico.
11 Entonces, aquéllos que piensan que el Islam y la democracia son incompatibles están dentro de las siguientes categorías: en primer lugar, occidentales defensores de la guerra; y en segundo, algunos gobiernos islámicos que son también regímenes dictatoriales que violan los derechos de su gente (y buscan legitimidad para hacerlo).

La relación entre la religión y la cultura

»La cultura presenta raíces más profundas que la religión. Varios factores se combinan para constituir la cultura de una nación, uno de los cuales es la religión.« 12 Shaikh: En alguna parte usted ha dicho que, »La difícil situación discriminatoria de las mujeres en los estados islámicos, también, ya sea en la esfera de las leyes civiles o en el ámbito social, político y de justicia cultural, tiene sus raíces en la cultura patriarcal y dominada por los hombres que prevalece en estas sociedades, no en el Islam.« ¿Cómo ve usted la diferencia entre cultura y religión?
13 Ebadi: La cultura presenta raíces más profundas que la religión. Varios factores se combinan para constituir la cultura de una nación, uno de los cuales es la religión. Al igual que cualquier otra ideología, la religión está abierta a la interpretación. Es la cultura de una sociedad la que ofrece su propia interpretación de lo que la religión debería constituir. Por ejemplo, han existido varias interpretaciones del socialismo: ¿fue la ex Unión Soviética administrada del mismo modo que China, considerando que ambas siguieron una misma ideología? ¿es Cuba administrada del mismo modo que Albania lo fue bajo el socialismo?
14 Por lo tanto, las interpretaciones de una ideología o religión (incluído el Islam) no son específicas de una sociedad. Cualquier ideología está abierta a varias interpretaciones.

La política en la búsqueda de la democracia y la justicia

»El terrorismo emana de dos fuentes básicas: una es el prejuicio. El prejuicio es resultado de la ignorancia y la falta de educación. Si buscamos erradicar el analfabetismo en el mundo, estamos dando de hecho, los pasos para controlar y combatir al terrorismo. La segunda raíz del terrorismo es la injusticia. Debemos buscar reducir las fuentes de injusticia en el mundo.« 15 Shaikh: En el mundo actual, parece haber un énfasis mayor puesto en los derechos civiles y políticos más que en los derechos económicos y sociales. ¿Por qué se produce esto y cómo, si así fuera, le gustaría que cambiara?
16 Ebadi: Los derechos humanos son indivisibles. La humanidad los necesita a todos. La libertad sin justicia social no sirve, y la justicia social no tiene sentido en ausencia de las libertades individuales. Para un individuo se requieren los derechos humanos en su totalidad.
17 Shaikh: En un contexto de grandes – y en algunos casos, crecientes – desigualdades entre y dentro de los estados, ¿cómo se pueden garantizar los derechos humanos? En otras palabras, ¿usted cree que un cambio estructural a nivel mundial o nacional puede ser necesario antes de que a cualquier ser humano se le puedan garantizar en cierta medida la dignidad y libertad?
18 Ebadi: Sí, organizaciones como las Naciones Unidas o el Banco Mundial necesitan ser reestructuradas. Por ejemplo, cuando el derecho al veto está garantizado en el Consejo de Seguridad, ¿es posible hablar de democracia a nivel mundial? Esto significa que si todos los paises del mundo están de un lado y solamente uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad está del otro, y elige ejercer su derecho de veto, puede prevalecer sobre la voluntad del resto del mundo.
19 Para tomar otro ejemplo, cuando el Banco Mundial ofrece préstamos a paises no democráticos, es una injusticia para los pueblos de esos países. Observen cúanto, en términos de préstamos, puede haber recibido Saddam Hussein durante su tiempo en el gobierno. Ahora, con Saddam Hussein derrotado, es el pueblo de Iraq quien tiene que pagar esas deudas. Considero muy necesario remarcar que durante la mayor parte del tiempo en que Saddam Hussein estuvo en el poder, Iraq fue favorecido por los Estados Unidos, y fue a través del apoyo de los Estados Unidos que Iraq pudo recibir préstamos del Banco Mundial. Y ahora el pueblo de Iraq quedó con una deuda de millones de dólares. Saddam Hussein no es el único dictador que recibió esos préstamos. Desafortunadamente esto ha sucedido en muchas partes del mundo. Por lo tanto es muy importante no ofrecer ningún tipo de apoyo a países no democráticos y en los que se violan los derechos humanos.
20 Shaikh: ¿Qué impacto cree usted que ha tenido la Guerra contra el Terrorismo en los derechos humanos mundiales?
21 Ebadi: La Guerra contra el Terrorismo es una lucha legítima y debe llevarse a cabo. Sin embargo, no debería convertirse en una excusa para violar derechos humanos. La lucha por los derechos humanos debería enmarcarse dentro del ámbito de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, los terroristas deberían ser arrestados y juzgados. Pero dado el gran número de terroristas que ya han sido arrestados y juzgados, ¿hemos logrado mitigar el terrorismo o sus impactos? Obviamente no. La razón es que juzgar a terroristas solamente no es suficiente. Hay que enfocar al terrorismo buscando las causas de sus raíces. El terrorismo emana de dos fuentes básicas: una es el prejuicio. El prejuicio es resultado de la ignorancia y la falta de educación. Si buscamos erradicar el analfabetismo en el mundo, estamos dando de hecho, los pasos para controlar y combatir al terrorismo. La segunda raíz del terrorismo es la injusticia. Debemos buscar reducir las fuentes de injusticia en el mundo. Si eliminamos estas dos causas, seguramente podremos liberarnos del terrorismo también.